Políticas sociales más ambiciosas y eficaces y reducir la brecha salarial son las propuestas de los expertos

La Voz

ECONOMÍA

La precariedad en Galicia se ceba en las áreas rurales, en el sexo femenino -que representan más de la mitad de los pobres de la comunidad- y en los pensionistas, ya que uno de cada ocho jubilados vive con unos ingresos por debajo de los 571 euros, el umbral de la pobreza.

Estas son los tres grandes rasgos de este problema en Galicia según el estudio A pobreza e a exclusión social en Galicia realizado por un equipo de investigadores del departamento de Economía Aplicada de la Universidade de Vigo, integrado por Coral del Río, Olga Cantó y Carlos Gradín. Este estudio es el que sirve de base a la vicepresidencia da Igualdade e do Benestar de la Xunta, para diseñar el segundo Plan Galego de Inclusión Social 2007-2013.

«Estamos midiendo una pobreza monetaria, pero hay otros aspectos correlacionados que inciden en ella, como la educación, el acceso a los servicios sanitarios, la atención a la dependencia o el acceso a la vivienda», señala la profesora Olga Cantó, coautora del informe.

Como medida para poder reducir las diferencias, Cantó señala que hay que mejorar «las políticas de gasto social, tanto a corto como a largo plazo, es decir, desde las prestaciones por viudedad o vejez a las inversiones en educación o sanidad». También incide en que la reducción de la desigualdad salarial es fundamental. «Aumentar el salario mínimo o las transferencias a los colectivos más desfavorecidos ayudarían, porque ahora las rentas salariales no están incrementándose como para que las diferencias se reduzcan», añadió Cantó.

Problema estructural

En idéntico sentido se manifestaron los sindicatos sobre este problema que deja al descubierto deficiencias en las estrategias para abordarlo. El secretario xeral de UGT-Galicia, José Antonio Gómez, entiende que la pobreza «segue a ser un mal que non somos quen de superar, xa que a pesar da corrección de desigualdades que se está a dar dende hai décadas, a realidade é que temos unha sociedade moi polarizada, onde a pobreza é fundamentalmente un problema de inequidade e de exacerbamento das desigualdades». Para Gómez, «os galegos e galegas aínda seguemos a ter soldos e pensións das máis baixas do Estado a pesar do proceso de converxencia que está tendo lugar. Isto sumado a perenne precariedade laboral fai que a nosa renda estea lonxe da do resto da UE».

Por su parte, Jaime López Golpe, secretario de Acción Sindical y Política Sectorial de CC.?OO., abunda en el doble frente de actuación ya señalado, apuntando además la necesidad de incidir en las política de empleo, «formativas, activas y no propagandísticas, que permitan una inserción laboral real».

Según López Golpe, tampoco las ciudades -los jóvenes especialmente- escapan de la precariedad. «En Galicia el 68% de los salarios están por debajo de los 1.000 euros. Los costes salariales aquí son un 18% menores que los de la media estatal y los salarios un 15,6% más bajos, es decir, que los empresarios acumulan beneficios que no se trasladan a mejorar los salarios», aseguró.