Muchas miradas suspicaces se giraron ayer hacia Suiza al plantearse el gran misterio del escándalo de Gescartera: dónde están los 50,22 millones de euros desaparecidos. Sobre todo desde que al grupo Hong-Kong Shangai Bank Corporation, el banco de cabecera de Antonio Camacho durante la década de los noventa, se le impusiera una multa de 2,1 millones por una serie de cuentas opacas de clientes españoles en su filial suiza. Salvador Pastor, antiguo directivo de la división española, afirmó ayer ante el tribunal que él sólo abrió cuentas a varios ciudadanos vascos que querían tener su dinero fuera de España «por razones de terrorismo».
El antiguo director general del HSBC explicó a los magistrados que entre seis y ocho personas «de origen vasco» acudieron a él a comienzos de la década pasada llenos de «inquietudes y preocupaciones». El problema, como bien le recordó el fiscal, es que el Ministerio de Economía expedientó al banco por la existencia de 138 cuentas de titulares desconocidos. El testigo argumentó que en 1995 cambió de departamento y ya no trató estos asuntos. Adujo, además, que estos clientes pudieron llevar directamente a otras personas al banco suizo sin que la entidad española tuviera conocimiento.
Pese a toda la marejada mediática y política que provocó en su día, es más que probable que el misterio de las cuentas suizas quede sin resolver. El inspector de blanqueo de capitales que las rastreó afirmó la semana pasada en el juicio que resultó imposible comprobar quiénes eran sus titulares, con lo que no hay manera de desvelar si guardan o no relación con Gescartera. Las autoridades suizas comunicaron a las españolas que el HSBC de su país «se limitó a seguir las instrucciones dadas desde España», según el escrito fiscal.
Lo que sí quedó claro en la sesión es que Pastor tenía una relación más que profesional con Camacho. Su hermana, según reconoció, trabajó en la agencia de valores. Además, admitió que Gescartera y su banco tenían como asesor jurídico a Francisco José Bauza.