Presupuesto para alimentación. Más de un tercio de los ingresos familiares se consume en el supermercado. Cyrille explica que el gasto en comida varía en función de la situación económica. «A primeros de mes es mejor que a finales-se ríe y continúa-. Hace dos años, cuando estábamos peor, comprábamos en el Lidl o en el Día. Ahora que Eva trabaja vamos más al supermercado del barrio, y a veces al mercado de productos frescos», afirma. Eva explica que en su caso no tienen una dieta organizada. «No hacemos eso de dos días a la semana carne o un día pescado. Procuro variar, pero si toca una semana pollo, pues pollo».
Ropa, calzado y otros gastos de Teo. Eva y Cyrille reconocen que el presupuesto para ropa es reducido porque tampoco figura entre sus prioridades. «Teo es el que necesita más cosas, pero tenemos ropa compartida de amigos y familiares», cuenta Eva. «Compramos lo que necesita: material escolar y aseo, y el gasto ya se ha reducido mucho en pañales y papillas», explica Cyrille. La suma no baja de 200 euros. Conciliar vida familiar y laboral es una misión imposible. Eva trabaja de 9.00 a 14.00 y de 17.00 «a la hora que haga falta » y su pareja no tiene horario. No pueden permitirse a una cuidadora ni recurrir a la familia.
Combustible y aparcamiento del coche. Su piso no tiene garaje, y la zona en la que viven es peatonal. Eso supone un gasto cuando no hay más remedio que aparcar en zona azul. La mayor inversión se va en gasolina, hasta cien euros al mes e incluso más, según la temporada, porque el trabajo de Cyrille le obliga a desplazarse continuamente. «El coche tiene ya diez años, va bien, pero no se nos pasa por la cabeza cambiarlo», explica.