El sector avícola aprueba el primer contrato tipo que regula las relaciones comerciales

ECONOMÍA

El sector avícola alcanzó esta semana un acuerdo calificado de histórico por el sindicato agrario Unións Agrarias, que consiste en recoger por escrito las condiciones que regirán las relaciones comerciales entre productores e industrias. El contrato tipo es el primero que existe en un sector con cuarenta años de antigüedad y que hasta ahora había regulado sus relaciones comerciales mediante acuerdos verbales y, según explicó Javier López, presidente de la Plataforma Avícola Estatal, «fiándose de la buena fe de los propietarios de las industrias».

El contrato tipo ya entró en vigor para las productoras e industrias incluidas en la Interprofesional avícola. A partir de enero, cuando éste se convierta en orden ministerial, será de obligado cumplimiento para todo el sector.

Orden en el caos

Javier López explicó que el acuerdo supone poner fin a una situación propia de «épocas feudales». La forma de trabajar del sector consiste en que las industrias entregan los pollos y el pienso a los productores, que se ocupan de la crianza. Cada industria fija la relación entre la cantidad de kilos de pienso necesarios para producir un kilo de carne. De forma que al recoger la producción se hacen cuentas: «si se gastó menos pienso de lo previamente fijado para el kilo de carne, se gana; en caso contrario se pierde».

En esta forma de trabajar resultaba fundamental la confianza, ya que el productor no tenía forma de pesar el pienso para comprobar que se le entregaba lo pactado y tampoco podía controlar la cantidad de carne final. Esta situación finaliza ahora, al establecerse como obligatorio el pesaje de los animales y pienso. Otro aspecto que se resuelve son los días máximos de crianza. Ahora, los pollos no pueden estar más de 58 días en la explotación. Hasta ahora, el tiempo quedaba en manos de la industria que podía retrasar la recogida de los animales en función de la salida de la carne en el mercado. López aseguró que la situación anterior al acuerdo perjudicaba al productor, que se veía obligado a seguir gastando pienso después de los 50 días cuando el pollo ya no engorda más, lo que le suponía perder dinero en consumo de pienso. El acuerdo también permitirá establecer un control sobre la calidad de los piensos. En el momento de la entrega del alimento en la explotación se recogen tres muestras: una para el camionero de la industria, otra para el productor y la tercera se entrega en la oficina comarcal agraria más próxima. Este control permite analizar el pienso cuando se produce una enfermedad que puede terminar con una producción. Para vigilar el cumplimiento del acuerdo se constituyó una comisión de seguimiento, integrada de forma paritaria por avicultores e industrias. El Ministerio de Agricultura intervendrá asimismo cuando sea necesario.