| España es el país de la UE donde las hipotecas inversas tienen un mayor porcentaje de clientes potenciales. Ningún otro Estado dispone de más índices de propiedad a la hora de hablar de la vivienda. Para la penetración del producto, sin embargo, falta superar un escollo: el miedo a la pérdida de la arraigada propiedad. La madurez de la sociedad española está permitiendo superar esta barrera, aunque las necesidades económicas también ayudan: uno de cada cinco pensionistas españoles vive con menos de 600 euros al mes. Sin embargo, las entidades financieras consultadas en Galicia admiten que un elevado porcentaje de las hipotecas inversas firmadas ya están «directamente recomendadas» por los hijos del suscriptor. Los descendientes son, también, quienes animan a sus progenitores a «vivir mejor» a costa de hipotecar su vivienda y aumentar así una carga en la herencia.
Este producto financiero permite no sólo mantener la propiedad, sino que también hace posible al mismo tiempo alquilarla y obtener otra renta adicional, seguir viviendo en ella, o permitir que los hijos la ocupen.
El perfil del cliente gallego es un jubilado o jubilada que ronda los 70 años y que no está dispuesto a vender su vivienda para obtener liquidez por el fuerte vínculo sentimental que lo une a la propiedad. Se trata, por lo general, de personas que necesitan ingresos adicionales, bien para mejorar su calidad de vida, o bien por problemas de salud. No pretenden ser una carga para los hijos o no quieren ir a vivir con ellos porque buscan su independencia.
De acuerdo con las pólizas formalizadas hasta el momento, el cliente de esta novedosa opción económica es, esencialmente, urbano. Las tasaciones de las viviendas en el medio rural son bajas y ofrecen rentas vitalicias muy por debajo de las expectativas generadas.
Sin embargo, localidades no punteras integradas en grandes áreas metropolitanas como la coruñesa o la viguesa aportan muchos suscriptores. Es el caso de Carballo, Narón o Noia, en el norte gallego; o de Redondela, Pontevedra o Ponteareas, en el sur.