Las plantas que se proyectan en Galicia consumirán la cosecha de 2,4 millones de hectáreas sembradas
16 ago 2007 . Actualizado a las 03:31 h.vigo | La alarma encendida esta semana por el gremio de panaderos gallegos (1.500 empresas en total), ante el inusual incremento del precio del trigo, que se ha disparado un 66% en los últimos siete meses, no ha cogido de sorpresa a la Xunta. Los profesionales del pan advierten de que esta escalada es consecuencia del destino de muchas tierras a cultivos para la producción de biocarburantes (caña, colza, soja y palma, fundamentalmente). Hay menos trigo porque los fabricantes de biodiésel y bioetanol pagan mejor otras cosechas. La reacción inmediata es un incremento inusual del precio de la harina.
Los panaderos pronostican que la barra de pan podría subir hasta un 25% de aquí a final de año y afirman que la subsistencia de hasta 700 tahonas de Galicia «está en peligro», sobre todo en áreas rurales.
La amenaza de una producción masiva de cultivos para biocarburantes ha llegado ya a Galicia. Los casi 1,3 millones de toneladas de biodiésel que generarán las nueve plantas previstas en esta región consumirán toda la cosecha capaz de cultivarse en 2,4 millones de hectáreas de tierra. Así lo estiman los expertos del sector, quienes calculan que hasta un 90% de la materia prima provendrá de mercados exteriores. Los grandes grupos empresariales que promueven estos proyectos han advertido a la Xunta de que podrán comprar toda la producción que la región sea capaz de aportar.
Posibilidades en Galicia
Medio Rural lleva meses estudiando las posibilidades. Y hay ya conclusiones precisas. Galicia no destinará más de 150.000 hectáreas al cultivo de estas especies válidas para producir biodiésel, lo que significa menos de un tercio de la superficie cultivable. Este límite, según el conselleiro Suárez Canal, limitará la colisión del sector con los precios de los cultivos destinados a la cadena alimenticia.
Con esta decisión, Galicia producirá sólo el 6% del cereal que consumirán las plantas previstas en la comunidad. Lo cierto es que el reloj industrial gallego en el sector de los combustibles ecológicos ha comenzado una cuenta atrás imparable, con inversiones que superarán los 300 millones de euros en los próximos tres años. Por ahora, todos los cereales y plantas oleaginosas que servirán para generar estos biocarburantes serán importados y llegarán a Galicia en barco. Pero el gobierno autonómico deberá decidir si estos nuevos cultivos son compatibles aquí con la agricultura tradicional de carácter alimentario.
El negocio existe. Se ha calculado que, aplicadas las primas en vigor para este tipo de producciones y tomados como referencia los precios internacionales, el rendimiento por cada hectárea rondaría los 690 euros por cosecha, lo que significaría algo más de 103 millones de euros por siembra. Teniendo en cuenta que algunas de estas especies admiten más de una recolección anual, la cifra de negocio podría llegar a superar los 150 millones de euros (25.000 millones de las antiguas pesetas).