Lalín celebra hoy actividades sobre la Agenda 21. Una fórmula que busca proteger la naturaleza, en un municipio que escondió hace años en un cajón una ordenanza medio ambiental que pretendía sancionar a quien contaminase. Y que, mientras el Deza baja como el chocolate, se sienta en la Praza da Igrexa a hablar sobre pajaritos preñados, pero sin aplicar el «quien contamina, paga».
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