Vertidos de tierra y barro tiñeron en varios kilómetros ayer el cauce del río Deza, a su paso por Ponte Taboada. El color marrón de las aguas sorprendió a los transeúntes y especialmente a los peregrinos que a lo largo de la jornada de ayer cruzaban el puente de camino a Santiago. Por la tarde, miembros del Servicios de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Lalín se desplazaban a la zona para ver la situación del río e investigar la posible causa de los vertidos que provocaron que el agua se tiñera de ese color.
No es la primera vez que esto ocurre. En la mayoría de los casos estas situaciones son provocadas o bien por arrastres de tormentas o, en muchos casos, de vertidos y arrastres causados por obras de infraestructura, especialmente en muchos otros casos en diferentes puntos de la zona, por las del AVE.