Ayer los empleados de la UNED y del GDR-22 vieron pasar por el inmueble, situado en el polígono Lalín 2000, un desfile de técnicos. Muchas de estas visitas tenían como objetivo evaluar los daños causados por la fuerte tormenta caída en la tarde del miércoles. El edil de Obras del Concello de Lalín, Camilo González Bodaño, que la tarde-noche de la inundación se desplazó ya de inmediato al lugar la achacaba a un canalón que no pudo con la cantidad de agua caída y esta entró al interior del edificio por un lateral.
En un breve espacio de tiempo, que algunos cifraban ayer en diez minutos, el inmueble se inundó. La tromba de agua tiró el falso techo de una de las aulas y por la noche a estos daños se sumaba también la caída del falso techo de un pasillo.
El agua provocó también un cortocircuito y aunque había luz no había corriente. El problema no se subsanó hasta las once de la mañana de ayer. Los electricistas tuvieron que quitar los focos dañados de la parte del techo derrumbado y colocar otros nuevos, además de aislar los cables para evitar nuevos cortocircuitos.
En las oficinas del GDR la tormenta provocó una gotera encima de la mesa de la gerente. El día de la tormenta el personal de la UNED retiró ya papeles y ordenadores lo que evitó que se produjeran, en principio, daños en los equipos y en la documentación.
Además del personal de Obras del concello, hasta el edificio se desplazaron obreros a mirar el tejado, a valorar los daños en el pladur y en el resto de las instalaciones. El edil de Obras explicó que se iniciarán ya las reparaciones necesarias.
Ayer personal del GDR se mostraba sorprendido por la entrada tan rápida del agua y los enormes daños causados en tan poco tiempo y destacaban que pese a todos los temporales del pasado invierno y los fuertes aguaceros las instalaciones nunca habían sufrido ningún desperfecto y los daños venían ahora con una tormenta de verano.