El técnico rojillo alaba la paciencia de su plantilla, pero sostiene que los nervios le pasaron factura
El de ayer fue día de resaca goleadora en A Estrada. El equipo rojillo regresó a Tercera División con una goleada 4-1 sobre el Negreira, y con tres puntos que además de contar en la clasificación, cuentan en el ánimo. Los pupilos de Fabiano hicieron la «reentrée» a Tercera cargados de nervios, y atenazados por la necesidad de agradar a la afición local; aunque el triunfo fue abultado, y pesaron las expulsiones, el técnico tiene muy claro que la victoria «fue merecida». El gol visitante en el minuto 5 dolió, pero no rompió a los rojillos, que fueron capaces de recuperarse y a medida que transcurrieron los minutos, se fueron asentando en el campo.
El sábado por la tarde las molestias de Rico y Manuti entorpecieron el que estaba llamado a ser el primer once inicial del Estradense, y ya el domingo el pinchazo que sufrió Trobo al borde de la media hora, no hizo más que alterar los planes de Fabiano. De ahí que el técnico valorase positivamente la capacidad de reacción de su equipo. «Tras el mazazo de su gol supimos reponernos y mover el equipo». Fabiano lo tiene claro, «prevaleció y ganó el equipo que puso el fútbol y que quiso ganar».
Para el técnico rojillo el juego parado y con faltas constantes del Negreira no fue merecedor de la victoria. «Ellos renunciaban a jugar, así que lo nuestro fue ir moviendo el balón y sobre todo tener tranquilidad y paciencia». El empate que Unai subió al marcador en el minuto 52 relajó los ánimos del Estradense y le dio una inyección de moral. Con el marcador igualado, se sucedieron las dos jugadas clave del partido, la expulsión acompañada de penalti de Torres, y a renglón seguido la de Cuqui. En ambos casos, en A Estrada consideran justas las tarjetas.
La vuelta al partido
Con el Estradense 2-1, gracias al penalti transformado por Julián, el partido tomó todavía más color rojillo. Mientras los locales se afianzaban, el Negreira, se veía claramente superado por los estradenses. Los de Fabiano se relajaron y ofrecieron su mejor cara ante un rival que a partir del minuto 56 jugó con tan solo 9 hombres. «Está claro que la superioridad numérica nos benefició, sobre todo a la hora de tener un resultado más abultado, aunque antes de las expulsiones nosotros ya teníamos el partido y ocasiones», relata Fabiano.
La recta final del partido dominical fue un monólogo rojillo, tanto en juego como en goles, puesto que Ángelo y Jorge se encargaron de redondear el marcador hasta el 4-1, un resultado alentador para los rojillos.
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