Val de Sangorza pasó la víspera de las Letras de sesenta a cerca de siete mil vecinos, todo gracias a la celebración de la Festa da Xuventude, que cumplía un lustro
19 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Este año fue su quinta edición y su fama ya traspasa fronteras. La parroquia de Val de Sangorza, en el municipio de Agolada, se convierte cada víspera de las Letras Galegas _sobre todo si hace bueno_ en el centro neurálgico de la fiesta con mayúsculas. Una Ibiza del interior al estilo gallego en la que no falta un cartel de lujo con las mejores orquestas (Panorama y París de Noia este año), pulpo a fartar y churrasquito del bueno. Todo ello regado con todo lo regable.
Val tiene unas cuarenta casas, de las cuales están habitadas unas treinta, algunas sobre todo los fines de semana. En total entre sesenta y setenta vecinos. Unos treinta forman la comisión de la Festa da Xuventude que acaba de cumplir su primer lustro. Su el Sixpac no falla la medición hecha por la comisión contabilizaba cerca de 7.000 asistentes a la fiesta.
Ayer ayer era hora de hacer balance y cuentas. Se pagaban las facturas que quedaban pendientes y se pensaba ya en el año que viene. El presupuesto de este año fueron 18.000 euros y las orquestas se reservan con mucha antelación. José Antonio Val, presidente de la comisión, se mostraba satisfecho porque no falló lo principal «o tempo». La bonanza de las temperaturas animó a vecinos llegados mayoritariamente de la zona y algunos otros de lugares más lejanos como Cangas, Vigo, Boiro o incluso de la Costa da Morte.
Todo empezó como una idea para atraer gente a la parroquia y la fiesta poco a poco se va consolidando y ya es una referencia importante dentro del abundante calendario festivo de estos lares. En el ránking de verbenas la de Val se codea con las mejores. Los organizadores se encontraron desde el principio con una circunstancia a su favor y es que el campo da festa «para unha aldea é enorme» pero para la Festa da Xuventude de esta magnitud resulta perfecta. El presupuesto de este año furon 18.000 euros.
José Antonio lamenta que en ocasiones haya que poner una carpa «que desluce todo o campo da festa», pero es esencial cuando hay amenaza de lluvia. El alcalde de Agolada, que el domingo por la noche, intentó acercarse hasta Val para dar una vuelta y ver como iba todo comentaba ayer que se encontró «cunhos catro kilómetros de cola, era impresionante».
Organización
Los treinta vecinos de la organización ejercen de anfitriones de lujo. José Antonio Val explica que «temos señalizados tres aparcamentos cara a zona de Cruces e outros tres cara Agolada». Ellos se encargaban de hacer de guías para los que llegan, vigilar que no ocurran incidentes y hacer todo lo posible para que el que llega disfrute de la fiesta a tope. El precio del aparcamiento señalizado: tres euros por vehículo. La organización contó 900 pero a estos se añadieron, al menos «douscentos ou trescentos que aparcaron por fora». A los aparcamientos se añaden varias barras de bar que no pararon de despachar y hasta un puesto de churros.
Pese a las dimensiones del campo da festa, este se quedó algo pequeño. El camión de la orquesta Panorama medía 27 metros y para que entrara hubo que «podarlle unhas polas a un pino» y aunque el camión escenario de la París era algo más pequeño algún árbol cayó también para dejar espacio.
No fue esa la única dificultad con la que se encontraron los miembros de una orquesta tenían reservada cena en una casa de turismo rural, pero el autobús no pasaba, así que la comisión optó por llevarlos a cenar por pistas forestales. Cenaron, al parecer volvieron contentos y con aventura incluida.
En el campo de la festa esa noche no cabía ni un alfiler. Para evitar problemas los organizadores fletan autobuses para facilitar el acceso a la fiesta a los vecinos de la zona. Los buses parten desde Melide, desde Cruces, de Agolada y de diversas localidades. La organización se mostraba ayer contenta, «do cheo, pero sobre todo, de que non se produciran incidentes». Protección Civil de Agolada se desplazó a la zona y ayer daba el parte al regidor «algunha que otra trompa suave, pero nada grave» y «ningún coma etílico». Ayer se recogía todo. La limpieza incluyó «moito vidrio» de todo tipo. Los residuos estuvieron en consonancia con el volumen de gente. Hizo falta el camión grande de la basura del Concello que se llenó completamente.
José Antonio Val calificaba la Festa da Xuventude como «unha aventura» y de momento «mentras se poida tiraremos para diante». Este año cuentan, «veu tamén moita xente maior, de mediana edad que chegou antes para comelo pulpo». Los compañeros de trabajo de José Antonio que fueron desde Vigo se quedaron sorprendidos por el despliegue de luz, sonido y organización en un lugar tan pequeño como es esta parroquia de Agolada. Todo es fruto del trabajo de unos pocos. La receta: organización, tensón y un mucho de ilusión.