Benjamin Biolay presenta un doble álbum conformado por duetos de dulce melancolía, pop y flirteos con el jazz.
06 may 2010 . Actualizado a las 19:27 h.El ciclo Sons da Diversidade, que con periodicidad viene siendo eco de la música francesa, cede este domingo el escenario del Auditorio de Galicia a Benjamin Biolay, nouvelle enfant terrible de nuestros vecinos, y sin embargo amigos, del norte, considerado por la prensa como el sucesor de la chanson y de Serge Gainsbourg.
Como en todas las expresiones artísticas, la música francesa, al contrario que en España, sabe mejor hacer llorar que reír, distanciada formalmente de la anglosajona, orgullosa de una personalidad propia heredera de la chanson . Una forma de expresión que sin poesía, emoción, belleza ni desgarro de decir puede ser taciturno y tedioso monólogo. Dicen las malas, buenas y deslenguadas lenguas de la prensa francesa y la de sus vecinos, y sin embargo amigos, españoles que no es el caso del niño terrible de la chanson .
Cantante, compositor, multiinstrumentista, letrista, productor y hasta actor, Benjamin Biolay muestra la cara más épica y rockera de la chanson en su último disco, La superbe , que presentará en Compostela; un doble álbum conformado por duetos de dulce melancolía, pop y flirteos con el jazz. En realidad, este quinto trabajo de Biolay está considerado como una ópera urbana inspirada por Gainsbour y Chet Baker que habla de amores nuevos y de amores perdidos, con la historia de una relación que no acaba de funcionar como telón de fondo.
Hay, sin embargo, quien tacha el álbum La superbe (algo así como «Lo magnífico») de melancólico, estado al que habría llegado al artista desde su separación de la actriz Chiara Mastroianni -hija del gran Marcello y la inmarcesible Catherine Deneuve- que habría llevado a «sucumbir» a una densa tristeza palpable en su último disco.
A este mal de amores se le sumó, recientemente, el supuesto romance que vinculaba a Carla Bruni, esposa del presidente francés Sarkozy, con Biolay. Desde entonces, la sombra de la ex modelo persigue al cantante allá donde va. Un romance este que parece idilio imposible si nos atenemos a las ideas de la primera dama y el artista. El político favorito de Biolay es Ernesto Ché Guevara, «un hombre que luchó siempre por el ideal de una sociedad justa», y su antítesis Sarkozy, «una catástrofe terrible, una desgracia absoluta». Pero, allá el amor que será divino.