Una norma de la UE, a partir de 2013, sobre bienestar porcino afecta en Deza a 14.600 plazas de reproductoras

La Voz

DEZA

En las recientes jornadas de comercialización de productos de porcino organizadas en Lalín por la Fundación Juana de Vega ose ofrecieron varias referencias de ponentes a la legislación europea que tendrán una fuerte incidencia sobre las explotaciones y en casos concretos a las explotaciones de cerdas reproductoras. La legislación europea tiene planificado que a partir del año 2013 ya no podrán existir jaulas de gestación salvo períodos temporales muy reducidos.

La medida es de una trascendencia económica de gran dimensión y los países en Europa están totalmente divididos, según sus intereses y posicionamientos respecto a las medidas de bienestar animal.

Para entender la dimensión de la medida basta pensar que una zona importante en Galicia pero menos en el marco español y europeo como es la comarca de Deza se vería afectada por la medida. Concretamente, en este área existen un total de 14.640 plazas de cerdas reproductoras. La medida europea supone que en vez de estar ubicadas en jaulas deberán disponer de espacios para tener un alojamiento en grupo. La dimensión europea de la medida afecta en la comunidad europea a un total de 13.873.000 cerda, censo actual y a un 15,5 % de estas, 2.416.000, son la cabezas en España.

En este marco productivo el debate es intenso en los foros europeos. Sindicatos y organizaciones agrarias, sectoriales del gremio y varias administraciones están gestionando y presionando en Bruselas con el objetivo de posponer la fecha de entrada en vigor de la medida que afecta a la utilización de las citadas jaulas en la producción.

En los organismos sectoriales COPA-COCEGA se incide en el tema y una quincena de países son los que mantienen la posición de presionar para el aplazamiento de la medida.

Existen varios países que ya aplican esta legislación o más estricta hasta el punto de que en Suecia las cerdas siempre se alojan en grupo dejando solo unos días antes del parto el aislamiento, mientras que en la normativa pendiente de aplicación después de 2013 se conceden también cuatro semanas en jaula a partir de a inseminación.

Entre los argumentos, más allá del propio análisis del los niveles de bienestar animal, que se utilizan desde los países que rechazan posponer por más años la aplicación de la norma está el capítulo de la credibilidad en la aplicación de las normas europeas, consideran y contraatacan los otros posicionamientos señalando que perderían seriedad los acuerdos de la UE. El debate se presenta largo con interese económicos muy importantes en juego.