Los trabajadores municipales de Rodeiro, Agolada y Dozón se llevaron en la mañana de ayer uuna desagradable sorpresa. Lo que se encontraron fueron puertas forzadas, cajones abiertos y las oficinas revueltas. Los daños ocasionados fueron más cuantiosos que el botín. A falta de acabar de hacer inventario ayer en Rodeiro solo echaban en falta un ordenador portátil, mientras que en el de Agolada se llevaron, según apuntaba el regidor, «unhos setenta u ochenta euros». Lo que si dejaron fue «as moedas máis pequenas de un euros, debía ser para non deixarnos sen cambio», afirmaba irónico Ramiro Varela.
En Dozón el modus operandi fue el mismo. Ayer los trabajadores señalaban que «non levaron nada» y apuntaban que a falta de portátiles los ordenadores, al igual que en Agolada, les debieron parecer pesados. En cuanto al dinero explicaban que «o único que hai son os céntimos das fotocopias compulsadas».
La Guardia Civil y los agentes de la policía judicial llevaron a cabo una inspección minuciosa de todas las dependencias municipales, sacando fotos y tomando huellas en busca de pistas para una investigación que ya está en marcha.
En Rodeiro los ladrones entraron por una pequeña puerta de aluminio existente en un lateral y que da al pasillo de acceso al salón de plenos. En el interior forzaron también dos puertas que permanecían cerradas. Una era la del registro y otra la de servicios sociais.
En el de Agolada al parecer entraron por la puerta principal, de aluminio, que estaba destrozada. Tanto es así que los empleados no pudieron entrar ayer por la mañana y tuvieron que aguardar a que llegarán los de obras con una barra de hierro.
El alcalde indicó que los ladrones forzaron también pero por dentro el portón del garaje. En los tres concellos lo que parecía era que los asaltantes lo que buscaban era dinero en efectivo. En Agolada abrieron todos los sobres que encontraron y revolvieron a conciencia cajones, estanterías y mesas. Los que sí dejaron en su sitio fue el archivo del secretario mientraas que en rodeiro tampoco le tocaron a los expedientes.
Varela señaló que pese a la céntrica situación del concello y que «en todas as casas da Praza vive xente, parece que naide voiu nin oiu nada». Lo que sí vio una vecina, pero hace unos días fue a dos hombres intentando forzar la puerta de la iglesia de Agolada.