Una sentencia del juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Pontevedra, de 29 de junio de 2009, daba la razón al ORAL (como agente recaudador que gestiones impuestos de Silleda) en su petición de apremio en el pago en relación al Impuesto de Bienes Inmuebles de los ejercicios de 2006 y 2007. La Fundación ferial lo recurrió y el 25 de noviembre de 2009 el Tribunal Superior de Justicia de Galicia desde su sala de lo Contencioso falló que estimaba el recurso de apelación y además que revocaba la sentencia objeto de recurso.
Son matices de forma. No se entra en cuestiones de fondo en las que se asentaba la Fundación en la etapa Maril para rechazar el pago del IBI, estimando que la feria estaba exenta. Es más, referencias de la propia sentencia que da la razón a la Fundación indican que no conoce que este exenta pero eso no es parte de los que juzga. Revoca la sentencia porque estima que el silencio administrativo aplicado por el ORAL a un recurso de la Fundación no es válido, debería haberlo contestado.
Todo este culebrón tiene dos caras, la política y la judicial. Ya estamos en 2010 y suena lejos la firma entre feria y Concello auspiciada por la alcaldesa y el conselleiro, el 26 de febrero de 2009, hace casi un año. Los movimientos electorales dejaron todo en nada, salvo en que dejé de acumularse IBI ferial al desaparecer la figura de presidente con remuneración, cuando se fue Maril.
Los intereses siguen creciendo
Mientras se firman pactos y acuerdos políticos, el ORAL siguió moviendo las tramitaciones judiciales y la Fundación en la misma línea. De hecho el litigio fallado recientemente afecta a impuestos correspondientes a la etapa del gobierno socialista en la Xunta y, en parte, a Silleda gobernada por el PSOE. al ser IBI de 2006 y 2007.
Y, todo este movimiento sigue actuando sobre lo que se quería evitar, o al menos se presentaba como causa, impedir que siguiesen creciendo los intereses como pasaba ya con los años anteriores desde que José Fernández activó el cobro de estos impuestos en el ORAL
Los cambios políticos habían propiciado que gobiernos amigos en Silleda y Santiago firmaran un pacto de intercambio de facturas con saldo muy favorable al Concello que con esos ingresos liberaba un buen pedazo de su déficit. El cambio de gobiernos en Xunta y Silleda volvió a poner a gobiernos amigos a debatir sobre el IBI y las deudas mutuas feria-concello pero ya se situó el debate en otros términos, se rechazó desde Santiago las cifras que pactaron los socialistas y el desequilibrio se redujo radicalmente de modo que la feria abonaría mucho menos al Concello. En ese debate andan Consello y Presidencia, que se prestó a analizar otra vez los números.
Mientras siguen creciendo los intereses de demora, la deuda ferial ya está operando en el Concello. De hecho sirvió para acciones financieras de tal modo que en el momento que se ingrese si llega a 480.000 euros ya serán para el BCL que pago en base a ese cobro una deuda municipal.
Relaciones políticas y litigio caminan en paralelo pero sin interponerse pese a que muchas veces se di por concluido este desencuentro de una década.