El Estradense sigue atascado en casa y Oreiro asume su responsabilidad

Lorena G. C.

DEZA

Como si tuviese pánico escénico, el Estradense cada vez que salta al terreno de juego de A Baiuca se atasca. Por quinto partido consecutivo como local, el conjunto rojillo no pudo alcanzar la victoria. El domingo sucumbió 1-2 ante un Celanova que llegaba en apuros, y que salió victorioso del partido.

La primera mitad del encuentro fue de color rojillo, con el equipo disfrutando de llegada, pero sin ser capaz de marcar en algunas ocasiones más o menos claras. Los pupilos de Javier Oreiro consiguieron remontar en el minuto 13 con gol de Unai el 0-1 que encajaran a los cinco minutos de partido, y aunque tuvieron ocasiones para adelantarse en el luminoso, no fueron capaces de dar la estocada al choque.

Si en la primera parte el Estradense perdonó, en la segunda se diluyó sobre el césped. Perdió la contundencia y se descompuso aligerando la capacidad ofensiva que había mostrado en el primer parcial. El propio Oreiro explicaba que «quedámonos sen argumentos para gañar». Buscar explicación a dicho cambio, que además estuvo aderezado por el segundo gol visitante en el minuto 86, no es fácil. «Analizar o segundo tempo non é sinxelo porque pode ser cansancio, pode ser mental...», teorizaba el entrenador rojillo.

La derrota dominical deja una sensación de «decepción» en la familia rojilla, y Oreiro no es ajeno a la cuestión: «na casa non temos un bo rendemento, e síntome decepcionado tamén porque creo que non estou atendendo ás espectativas que a xente de A Estrada depositou en min». El técnico se encuentra dolido con el rendimiento del Estradense en casa y asume su responsabilidad. Oreiro entiende también que la plantilla «tampouco pode eludir a súa parte de responsabilidade», aunque subraya que «durante a semana fai un traballo perfecto, o problema é que a semana non remata ata o domingo».

El entrenador del plantel rojillo ha mantenido durante todo lo que va de campeonato que a su equipo le falta un punto de maldad para afrontar las adversidades, pero también es consciente de que «isto é moi longo e o equipo depende de el mesmo; estamos como todos os equipos».

Igualdad máxima

A pesar de que el Estradense no consigue vencer en casa, lo cierto es que el equipo de Oreiro tiene todavía en la mano el ansiado ascenso, ya que solo dos puntos le separan del Choco, que ahora lidera la Liga. Todavía no está todo el pescado vendido, y Oreiro avanza que «mentres eu estea non se baixarán os brazos. Se non se gaña cun xogo combinativo, pois haberá que facelo doutras maneiras».

El entrenador recordó que es normal que a la afición local le guste ver ganar a su equipo, y lamentó no estar dando respuesta en casa a las expectativas depositadas en el.