Destacaron alumnos como Pio Cabanillas, Isaac Díaz Pardo, Lois Estevez, Antón Fraguas, Rodolfo López Veiga, Mario Blanco, Villar Paramá o Enrique Vidal
07 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Como todos los años desde mediados de los noventa, la publicación del anuario Miscelánea Histórica y Cultural , del Museo Estradense, sorprende en el mes de diciembre con una serie de reportajes, trabajos y artículos de colaboradores que ayudan a descubrir los mejores momentos y circunstancias del pasado y de la historia del municipio.
En el último número de la publicación, un trabajo de Margarita Figueiras Nodar, una joven nacida en Berres, licenciada en Historia por la Universidad de Santiago y becaria actualmente, ayuda a comprender la importancia que tuvo en su momento, desde 1933 hasta 1938, el instituto de la villa que se situaba en el posterior edificio de la biblioteca de la calle Serafín Pazo. En aquella época se le conocía como el colegio subvencionado de Enseñanzas Medias. Se creó en el 33, aportando el Concello las instalaciones de una antigua fábrica de muebles, en dicha calle.
Equivalía a los cinco institutos nacionales que se crearon en Galicia a finales del XIX, y a otros seis que surgieron desde 1927 hasta 1933. Cuando llegó la II República y el bienio reformador -siempre según el trabajo de Margarita Figueiras- en todos ellos se instauró un sistema educativo público y laico, basado en los principios del liberalismo y la moderna pedagogía.
Significados alumnos
El amplio reportaje incluido en Miscelánea descubre detalles del funcionamiento del colegio, resaltando que su director era Antonio Lino, pero especifica que el Archivo Histórico Provincial de Pontevedra guada un fondo documental con 448 expedientes de alumnos que realizaron sus estudios o exámenes en este centro desde el 33 hasta el 38.
Y la sorpresa salta al descubrir a notables nombres que pasaron a la historia de Galicia y de A Estrada, e incluso de España, como Pio Cabanillas Gallas e Isaac Díaz Pardo, que estudiaron solo un año o al menos se examinaron en pruebas de acceso en el instituto, así como otros nombres ilustres, entre ellos Lois Estevez, Antón Fraguas, Mario Blanco, Enrique Vidal Abascal, Rodolfo López Veiga Ponte o Manuel Villar Paramá.
En algunos casos, estos futuros personajes solo vivieron un año o dos en la villa, debido a los cambios de destinos profesionales para sus padres, funcionarios en buena parte de los casos.
Sus nombres figuran esencialmente en los exámenes de acceso para continuar estudios en el centro estradense, y seguir con el bachillerato elemental de aquellos años, en los que, al parecer, los padres podían elegir libremente el centro donde sus hijos realizaban los exámenes de acceso. En cualquier caso, el completo trabajo de Margarita Figueiras recogido en Miscelánea despeja todas las dudas sobre aquellas situaciones. Y en la relación de los alumnos se podrá encontrar los nombres de muchos abuelos fallecidos en los últimos años, y de alguno que aún sobrevive.