La luna sirve, el viento es malo por solano y el frío y las heladas deberían ser mayores, según la tradición
DEZA
Agarrándonos a la pureza de la tradición no era aconsejable, en algunas variables climáticas registradas estos días, empezar ayer o hoy la matanza. El pasado día 2 inició su cuarto menguante la luna y seguirá en esa fase todo el puente, lo que no es malo para la carne según aconseja la tradición que dice que hay que preservar más la matanza de la luna nueva.
Peor cara ofrece el viento que ayer y hoy llega del sur y el solano no gusta a los matarifes que prefieren norte y frío. Y, haciendo frío como hace, tampoco parece suficiente. Las heladas y los cero grados son mejores compañeros de matanza.
Pero es el puente y los usos y costumbres cambiaron y el peso de la luna y la meteorología se acopla más a las necesidades de la nueva sociedad que requiere vacaciones y retorno de familiares para tener mano de obra, dado que la matanza ya no se da en el marco tradicional de la aldea, sino en aldeas muy despobladas y con población desplazada.
Confluye la tradición con la fiesta y la actividad comunitaria histórica se torna cada vez más en comunidad familiar. El prolongado puente favorece la permanencia de un mayor número de familiares y de prolongación del trabajo-festejo.
En todo Deza y Tabeirós, en cuanto se introduce uno en pistas con núcleos rurales se percibe la gran matanza con sensaciones y símbolos de cada año. Olores específicos y sorbe todo columnas de humos van delatando decenas y decenas de lugares donde acaba de ser sacrificado un cerdo y va a ser depilado con el modelo tradicional de la carqueixa. Y, no se delatan todos por el humo porque muchos ya usan las nuevas técnicas que con soplete y gas suplen a la carqueixa y, sobre todo, cada vez se oye menos el quejido del animal que ahora muere, por orden gubernativa, con aturdimiento previo.