Lalín reconoció el tesón y la labor discreta de Camilo González durante 30 años

La Voz

LALÍN

Camilo González Bodaño llega cada día, desde hace 30 años, a primera hora al consistorio de Lalín: son los que lleva como concejal de Obras al frente de la logística municipal. Austero, parco en palabras en público, y poco amigo de ocupar el primer plano que le corresponde por su responsabilidad en el gobierno local, el domingo vivió una jornada diametralmente opuesta. La ocasión lo merecía: Lalín le rendía homenaje por su tesón y su labor discreta en la corporación desde 1979, que le convierten en el único edil lalinense refrendado por las urnas hasta en ocho ocasiones.

Así que Camilo llegó al Concello el domingo pasadas las 13 horas, y él fue el objetivo de todas las cámaras. Él, que nunca pidió continuar en una tarea política a la que accedió con intención de estar un mandato, se encontró con la propuesta de Crespo Iglesias: tras destacar su labor callada y su lealtad, aseguró que «mentres eu sexa alcalde sempre terá cabida no meu proxecto», añadiendo que Bodaño mantiene vigente toda su valía.

Y él, que no se extiende en divagaciones ni en los plenos, pronunció un discurso brillante, fundamentalmente de agradecimiento: «Máis de acción que de palabra, aínda que amante das boas palabras, quixera agradecer a todos e cada un de vostedes, o agasallo que me fan e a homenaxe con que me honran, en tan memorable día». Tuvo palabras también para sus compañeros y para sus adversarios ideológicos: «Gustaríame recordar unha vez máis a todos os que daquela recibiron a confianza para gobernar; e aos que con eles compartiron dende a oposición o impulso democrático que os empurraba a abrir novos camiños». Y agradeció, a Cuíña y a Crespo, su confianza para mantenerle todos estos años en cargos de máxima responsabilidad municipal.

González Bodaño señaló que «o conxunto do que puiden facer, sempre coa mirada posta nos intereses dos veciños, non penso que teña outro valor que o que se espera do deber cumprido en calquera faceta da vida». Y repasó la evolución de Lalín en estas tres décadas y la influencia para lograrlo «do impulso deste pobo que tanto queremos e do que tan xustamente nos sentimos orgullosos».

El edil también cambió el domingo el papel en el que firmar: dejó los decretos, y lo hizo en el Libro de Oro del ayuntamiento: «Ao Pobo de Lalín: con cariño nos meus 30 anos como concelleiro da democracia», escribió. Nada más; y nada menos.