La virulencia del polen se acrecienta por la repentina llegada del calor

PONTEVEDRA CIUDAD

21 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Si usted ha empezado a estornudar y llora sin ser de pena, es probable que la llegada de la primavera le haya despertado una alergia al polen, que este año aparece con más fuerte que los anteriores después de un invierno lluvioso. Se prevé una primavera con una polinización muy intensa con concentraciones de polen de gramíneas que podrían superar los 5.100 granos por metro cúbico de aire.

Pese a todo, en Pontevedra, el punto álgido de la alergia será en los meses de mayo y junio, según la jefa de Alergología, Teresa Soto. «Los peores días serán los de calor con viento. El polen solo afecta en suspensión», señala. Así que para evitar que el inicio del verano llene de pañuelos los bolsillos, la doctora reconoce que lo mejor sería que la lluvia limpiase el ambiente de gramíneas.

Solo al 25% de los alérgicos de la ciudad están muy afectados por la llegada de la primavera. Y es que el 75% sufren la virulencia de los ácaros durante todo el año. La genética es determinante en la predisposición a padecer algún tipo de alergia, además de agravarse por la polución y la contaminación de las ciudades. Teresa Soto reconoce que en los 12 años que lleva trabajando en el departamento han aumentado considerablemente las consultas. En el último año, pasaron por su mesa 2.484 pacientes, aunque menos de la mitad salen con un diagnóstico vinculado a esta patología. «Somos como un cajón desastre donde acaban muchos pacientes que no saben muy bien lo que tienen», explica la doctora. El hecho de que los síntomas afecten a todo el cuerpo desconcierta a los enfermos, «que siempre suponen que puede ser una alergia», explica.

El nivel de curación es inexistente en las alergias al polen. «La cura solo existe en los casos donde la evitación tiene efecto. Si al panadero le provoca una alergia la harina y deja de tocarla se cura. Al resto hay que aplicarles medicamentos para paliar los síntomas», señala Soto, quien reconoce que «hay muchos alérgicos al polen o los ácaros que ya no vienen por aquí después de visitar al médicos de Atención Primaria».

Cuatro estados de curación

Soto divide en cuatro niveles el tratamiento para mejorar la calidad de vida de los alérgicos. Primero se intentará la evitación, después la medicación, educación, y en último caso, la vacunación, pero «la atopía permanece», indica. A pesar de que el departamento de Alergología asegura que mayo y junio serán los momentos más agresivos del polen, no prevén un aumento de las consultas. «Tienen que venir después de visitar al médico de cabecera y las citas ya están dadas con antelación. Sin embargo, los pacientes que vengan siempre y estén muy afectados podrán llamarnos previa cita», explica.