El propietario de la vivienda unifamiliar de Codeseda, situada en el lugar de Currelos, que podría ser demolida en breve por orden judicial declaraba ayer, según informaba la agencia Efe, que su familia va a perder 30 millones de la antiguas pesetas, 180.000 euros si se lleva a cabo finalmente el derribo. Ramón Picallo Ogando recuerda en sus manifestaciones que vive con su familia en esta casa desde 1999, que construyó, según explicó, con los ahorros de toda su vida y que comparte con su mujer y sus dos hijos.
En otro momento, Ramón habla de los dos hijos y de lo que sienten en estos momentos: «Ellos no esperaban que esto acabase así. Cuando leían en la prensa las noticias referidas a nuestra casa, nosotros siempre les decíamos que no hiciesen caso, que no era para tanto, pero el día en que vinieron las palas se desmoralizaron».
Pesadilla, o realidad
En otro momento señaló que todo este asunto es una auténtica pesadilla que ahora empiezan a creerse, recordando que se han aferrado a un último intento, un recurso de súplica que presentaron unos días antes de que apareciera la pala.
También aludió Ramón a la vecina que denunció la construcción, y recordó asimismo que los vecinos de Codeseda se presentaron en su casa, demostrando su solidaridad, en la mañana en que todos creían que actuaría la pala.
Para concluir, manifestó que lo que más le duele es ver sufrir a su mujer y a sus hijos, tener que empezar de cero y marcharse de donde les gusta vivir. En Currelos tiene también su trabajo, según explica, un taller de reparación de vehículos que regenta con su mujer.