El río Asneiro agoniza a su paso por la comarca de Deza sin que a nadie parezca importarle y es que debido a múltiples factores, como son la contaminación, la falta de agua y las obras que en los últimos años se están llevando a cabo en sus márgenes, hacen que el deterioro que sufre este río sea palpable día a día por todos los aficionados a la pesca que nos acercamos a su ribera todos los días que nuestros compromisos nos lo permiten. Es entonces cuando añoramos tiempos pasados no demasiado lejanos en el tiempo cuando los ríos estaban limpios y una crecida nos hacía disfrutar de una gran jornada de pesca. Hoy en día cualquier precipitación hace que debido a todo el movimiento de tierras por las obras de la autopista y el AVE la tierra corra hacia el río convirtiéndolo en un lodazal y volviéndolo impracticable para la pesca y parece ser que incluso volviéndola no apta para el consumo. No solo eso sino que todo este barro se está depositando en el fondo del río afectando a las zonas de freza de las truchas y a toda la fauna de invertebrados que pueblan sus fondos y que constituye la principal fuente de alimentación de las truchas.
Creo que estamos en un punto sin retorno en el que todos debemos asumir nuestras responsabilidades, la administración vigilando que se respete el río y su entorno para que no se produzcan vertidos incontrolados ni captaciones de agua no permitidas, los pescadores cambiando día a día nuestra mentalidad hacia políticas de pesca más conservacionistas y la sociedad de caza y pesca organizando jornadas de limpieza y promoviendo la creación de algún coto de pesca organizando jornadas de limpieza y promoviendo la creación de algún coto de pesca sin muerte como los que ya existen en muchos puntos de Galicia. De esta forma intentar paliar la continúa degradación que está sufriendo el río y que los infractores se sientan vigilados e intimidados y ninguna infracción quede impune intentando la difícil misión de que nuestro río recupere el esplendor de antaño y todos podamos disfrutar de un entorno privilegiado a escasos kilómetros del núcleo urbano de Lalín. Así los que heredamos la afición de nuestros padres podamos transmitírsela algún día a nuestros hijos sin tener que explicarle que Galicia fue un día el país de los mil ríos.