En Outeiro de Castiñeiriño se perdió la cuenta de los accidentes

La Voz

DEZA

La carretera de A Estrada, a la altura de Outeiro de Castiñeiriño, casi en el límite urbano de Santiago, los accidentes se cuentan por docenas en los últimos meses. Por ahora, se han saldado con cuantiosos daños materiales tanto para los vehículos como para los propietarios de una empresa de transporte situada en la curva y para el cierre de un garaje de vehículos de alquiler.

La propietaria de una de las casas afectadas por los siniestros reconoce que antes siempre salía para ver el accidente. Sin embargo, «ahora me asomo a la ventana y si salen del coche ya no bajo». El pasado fin de semana se produjeron cuatro accidentes, tres de ellos el sábado en pequeños intervalos de tiempo entre las nueve y las diez y media de la mañana. En todos los casos, los coches se salieron en la curva por circular a excesiva velocidad y acabaron empotrándose contra el muro del garaje, que volvió a caer.

Las marcas de los coches son numerosas y los vecinos de la zona evitan circular por la acera de esta parte de la carretera. «Por si acaso, no voy por ahí, porque es peligroso, hay muchos accidentes», comenta el vecino de una casa situado a pocos metros del lugar de los siniestros.

Si en este punto los accidentes son habituales, en la carretera de A Coruña, en las inmediaciones del colegio público del núcleo de A Sionlla, las obras de remodelación del vial redujeron los siniestros. La larga recta de este punto de la carretera invita a pisar el acelerador, pese a los límites marcados por tratarse de un cruce con un colegio cercano. A ambos lados de la carretera hay viviendas.

En una margen, una casa familiar que tras las obras quedó semienterrada tiene un pequeño porche porticado delante. Al otro lado, varias casas con una ferretería están casi encima de la carretera, tan solo separadas por un pequeño arcén. Los propietarios y trabajadores de estas viviendas y locales consideran que la situación mejoró con las obras y recuerdan que antes había más sustos. El caso es que, al menos por ahora, los siniestros están pasando de largo.