Los padres de alumnos del instituto estradense Antón Losada Diéguez han iniciado una campaña de recogida de firmas para exigir la mejora del pabellón deportivo. El complejo escolar acaba de cumplir 25 años y el gimnasio acusa el paso del tiempo. Los vestuarios, aunque están limpios, se encuentran en muy mal estado de conservación. Las duchas no funcionan y los grifos registran contínuas averías. De vez en cuando, alguno se atasca al abrirlo y provoca pequeñas inundaciones. Sin embargo, los vestuarios no son lo que más preocupa a los padres. El colectivo está más inquieto por la seguridad del edicicio en sí. Según explicó ayer la secretaria de la Apa, Pilar Conde, ni las paredes del edificio ni el techo ofrecen garantías de seguridad. La cubierta es de uralita y el falso techo de la parte interior está fabricado con planchas de corcho sostenidas por cuadrantes metálicos. La caída de trozos de corcho del techo es habitual. Pero más preocupante resulta la caída de elementos metálicos. En lo que va de curso se han desprendido dos trozos de cuadrantes del techo. No hubo que lamentar ningún accidente, pero los padres no quieren jugar con la suerte.
Según explican, las paredes tampoco parecen muy estables y presentan alguna grieta. En las clases de gimnasia solían utilizarse balones medicinales. Sólo con que el más pequeño, de tres kilos, pegue contra la pared, retumban los cristales y la estructura completa del edificio.
Aunque se han acometido algunas mejoras en las espalderas y en la grifería del pabellón, ni los padres ni los profesores de gimnasia quieren que los estudiantes utilicen el edificio mientras no se hagan mejoras. Hasta el momento, las buenas condiciones meteorológicas han permitido desarrollar las clases en el exterior, pero de cara a la llegada del tiempo invernal, piden soluciones.
El pabellón municipal Manuel Coto Ferreiro, cercano al centro escolar, podría ser una alternativa temporal. Sin embargo, exigiría una importante responsabilidad por parte de los docentes, ya que, pese a la proximidad, los alumnos tendrían que salir del recinto escolar y cruzar dos carreteras. Además, la opción sólo sería viable para las clases de gimnasia que se imparten a primera hora de la mañana, ya que a partir de las 10.30 horas el pabellón está ocupado con clases de gimnasia de otros centros y otras actividades.
En busca de apoyos
Para buscar ayuda, los padres han iniciado una recogida de firmas. Por el momento se aproximan al medio centenar, pero seguirán recabando apoyos. Su intención es presentar un escrito ante la Consellería de Educación detallando la situación actual del pabellón. Además, tienen previsto solicitar una entrevista con el alcalde estradense, José Antonio Dono, para reclamar ayuda del Concello.