Óscar Viana, responsable de la parcela física del Obradoiro, asegura que el equipo está preparado para el último esfuerzo, pese a la acumulación de kilómetros en una temporada inmensa y a que la final está siendo exigente en grado máximo, para los motores y para las carrocerías.
Viana subraya que el grupo está rentabilizando «todo el trabajo acumulado. Ahora lo que cuenta -prosigue- es recuperar lo antes posible después de cada partido, aprovechar el tiempo entre un encuentro y otro para la recuperación física y mental».
La dureza que está aplicando el Burgos sobre la pista «no cambia el panorama pero sí lo complica porque hay muchos golpes y contusiones, de modo que la recuperación debe centrarse sobre todo en eso».
El parte físico de la última contienda avala la reflexión anterior: «En cuanto a golpes, es bastante numeroso, pero, en principio, nada que revista demasiada gravedad. Hay ocho jugadores con contusiones, pero van a estar todos».
Balance
Para Óscar Viana, que venía de trabajar con el Liceo, la propuesta del Obradoiro era una oportunidad de explorar nuevos escenarios en su parcela. Con la temporada a un paso de concluir, se muestra muy satisfecho de la experiencia: «Son dos mundos completamente distintos. Un deporte y otro no tienen nada que ver. Y la educación deportiva también es distinta. Es otra profesionalidad, en cuanto a que hablamos de dedicación exclusiva para el equipo y el deporte. Después, también hay que tener en cuenta que nuestra plantilla es muy heterogénea, con jugadores muy veteranos y otros jóvenes. Eso complicó, entre comillas, organizar el trabajo. Pero se solucionó individualizándolo. Y, en cuanto a los tipos de esfuerzo, especialmente en lo que se refiere a las sobrecargas que provoca el baloncesto en gente tan grande, ahí sí que nos tocó aprender mucho». Tanto en la Liga regular como en las eliminatorias, los percances físicos apenas han pasado factura a la plantilla del Obradoiro.