Los celestes van de menos a más en sus partidos
09 ene 2011 . Actualizado a las 14:03 h.Por tercer partido consecutivo, el Celta cambia a su favor la dinámica del mismo gracias a un gol en un momento psicológico. Frente al Salamanca en el primer partido del año la igualdad se rompió justo antes del descanso, lo mismo que ocurrió ayer en el Martínez Valero. La semana pasada en Vallecas, el primer tanto celeste, que sirvió para igualar un partido que se había puesto en contra, fue nada más comenzar la segunda mitad.
Marcar en esos momentos supone un golpe de fortuna, porque muchas veces después del descanso los partidos cambian, y estos goles permiten que se a favor de los vigueses. Al mismo tiempo, es un síntoma de que este Celta pocas veces pierde la concentración.
Cuando el equipo de Paco Herrera se ve en ventaja suele gestionarla bien y se convierte en un equipo más peligroso, ya que se encuentra como pez en el agua cerrando espacios y jugando más a la contra.
Los problemas que ha tenido en otras ocasiones es que le costaba cerrar los partidos cuando se ponía por delante. En los dos partidos de este año ha sabido hacerlo.
Buen momento físico
El parón navideño parece haberle sentado bien a los celestes, que han regresado con fuerzas renovadas. Tanto en Vallecas como ayer en Elche, fueron de menos a más y en las segundas partes aumentaron su nivel de presión sobre el rival.
Profundidad en los laterales
De lo más destacado del Celta fueron los dos laterales, Hugo Mallo y Roberto Lago, dos productos de A Madroa que estuvieron bien defensivamente, y que ofensivamente le dieron al equipo la llegada de la que carecía por el centro en el primer tiempo. Su aportación es clave teniendo en cuenta la acumulación de jugadores que pone Herrera en el centro del campo con ese cuadrado mágico que forman Bustos y Garai por detrás de Trashorras y ayer Michu, otras veces Álex López.
Problemas en balones colgados
Al final el Celta arrasó en Elche y parece osado sacarle defectos a este equipo que va tan lanzado, pero incluso en los momentos dulces hay siempre cosas que corregir. Ayer donde más sufrió el Celta fue en numerosos balones bombeados al área, donde por arriba los centrales celestes tuvieron problemas, pero los delanteros del Elche no supieron sacar provecho de esta debilidad, unas veces por su desacierto y otras por la buena actuación, un día más, de Ismael Falcón, en el primer tiempo.