Un Barça para disfrutar

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

El equipo de Guardiola, liderado por un Messi fabuloso, da una auténtica exhibición ante una Real voluntariosa

13 dic 2010 . Actualizado a las 10:17 h.

Poco más de cien metros lisos (105) separan las porterías del Camp Nou. El Barça tarda casi dos minutos en cubrir la distancia con la pelota en los pies. Un tiempo tan absurdo que ayer obligó a repetir la carrera. Así llegó el 2-0. Había alcanzado Alves la línea de cal cuando levantó la cabeza y decidió volver a empezar. Ya había tocado la pelota todo el mundo, pero aún dio para una segunda ronda que dejó completamente descolocada a la zaga visitante (para entonces, una defensa de nueve hombres) y a Pedro como pivote en el centro del área rival. Iniesta ya solo tuvo que tirar la pared con el canario para volver a alcanzar la línea de fondo y, esta vez sí, buscar la red.

Aprendida la lección y asimilada en el vestuario, el 3-0 requirió menos fútbol y toques y exigió un número más discreto de protagonistas. Bastó con tres paredes entre Alves y Messi, que tuvieron la habilidad de invertir el ejercicio del rondo. Dos futbolistas tocaban la bola mientras seis la perseguían. Y así hasta llegar a ver a Bravo para después fusilarlo equilibrando la lucha entre la Pulga y Cristiano por el pichichi.

Eso en cuanto al ataque local. Del de la Real Sociedad no se puede decir mucho. Quizá resumirlo en un intento de salida a la contra en el que De la Bella acabó mandando la pelota contra la publicidad, histérico e incapaz de encontrar una rendija para el pase ante la agobiante presión de Alves y Pedro. Los de Lasarte intentaron jugar, presionar y sacrificarse. No cometieron un solo error de bulto y un notable Xabi Prieto se permitió incluso algunos lujos. Pero Valdés ni se enteró.

Las jugadas del Barça duraban minutos y se sucedían cada escasos segundos. En cuanto los donostiarras se hacían con la pelota, los dos contra uno para agobiar al portador del balón se multiplicaban sobre el césped. Hay tres candidatos al balón de oro en las filas culés, pero ninguno ejerce de tal cuando se trata de defender. Xavi, Iniesta y Messi se exprimen para agobiar al contrario en su salida. Las acciones culés arrancan con frecuencia en el último tramo del campo rival.

Allí se amontonan en ocasiones hasta 20 jugadores, lo que exige un ejercicio de paciencia y obliga a la búsqueda de alternativas. Si es cierto que el ideario culé se amplía cada temporada, en esta el logro podría estar en la frecuencia de las irrupciones del lateral. En el año de la media docena de títulos, bastaba con las paredes por el centro, pero algunos equipos lograron desactivar este método una campaña después.

Ahora, Maxwell y Alves doblan cada vez más a la espalda de Messi, Villa o Iniesta. El taconazo en busca de la llegada sorpresa multiplicó ayer las opciones de ataque de los catalanes y las preocupaciones de los donostiarras. Por la banda (la derecha) se coló ayer Pedro para recoger el servicio del 10 y poner a Villa el balón que inauguró la cuenta y dio comienzo al abrumador dominio local.

Una superioridad absoluta que no cejó ni un instante, permitiendo a Guardiola prestar atención a detalles como los talones de Xavi, protegidos con la ya habitual sustitución. O a los minutos de un Bojan que premió con gol, el último, el cariño de su técnico. El público también tuvo tiempo para asuntos menores, como la pitada a Tamudo. Hasta la Real se relajó por completo dando el partido por cerrado. Y se olvidó de Messi. Y apareció otra vez la Pulga. Y se fue de tres defensas dentro del área de Bravo y cerró con música a su nombre el soberbio recital.