«Ha sido un viaje desesperante, para echarse a llorar»

Begoña Fernández

DEPORTES

Las quince horas en autobús y los dos días de desplazamiento a Dinamarca de la selección de balonmano

06 dic 2010 . Actualizado a las 18:33 h.

Ha sido un poco desesperante. Ha habido momentos para echarse a llorar, porque lo que prometía un viaje cómodo de seis horas para llegar a Dinamarca con tiempo para preparar el Campeonato de Europa de balonmano femenino se ha convertido en una tortura de dos interminables días repleta de incomodidades y que nos puede pasar factura en el torneo.

Salimos el sábado a las tres y veinte de la tarde de Madrid después de descartarse que pudiéramos hacerlo en avión. Para comenzar nos metimos una paliza de 15 horas en autobús desde la capital de España hasta Lyon. Y no ha sido un viaje precisamente plácido. Encontramos nieve por el camino y un tiempo de perros que hacía más difícil la travesía.

La noche del sábado ha sido una auténtica tortura. Algunas de nosotras no somos especialmente bajitas precisamente, y nos hemos tenido que ir turnando para estirarnos en el pasillo del autobús o pillar un par de asientos para poder estirar las piernas. Particularmente he dormido muy poco. Apenas he podido conciliar el sueño. Como es tan incómodo, te levanta dolores de espalda, no puedes ni estirar las rodillas. Te acaba doliendo todo y no creo que sea muy bueno para nuestra suerte en el torneo aunque estemos acostumbradas a pegarnos nuestras palizas en autobús en los desplazamientos ligueros.

Durante estas 15 horas de autobús te da tiempo a todo. A charlar con todo el equipo, a escuchar música a leer cualquier cosa que pase por tus manos y hasta a participar en los juegos más chorras que le puedes imaginar. Cuando te cansas de hacer todo esto, generalmente te quedas dormida o en el peor de los casos te tumbas en un asiento.

Esperando en el autobús

Después de semejante paliza lo peor fue llegar a las siete de la mañana del domingo a Lyon y que el avión hacia Frankfurt no despegase hasta las dos de la tarde. Nos quedamos otras tres horas en el autobús para hacer tiempo, pero ya estábamos hartas y a las diez de la mañana nos fuimos para el aeropuerto. Verte allí tirada, sin dormir y con un día duro por delante fue lo peor. Por momentos se convirtió en algo desesperante y a muchas no nos faltaron las ganas de llorar.

Esperar toda la mañana del domingo en el aeropuerto de Lyon tampoco fue plato de gusto. En teoría no teníamos ningún problema para coger el enlace con Alemania, pero después de lo ocurrido con los controladores en España teníamos miedo que hubiese algún retraso. Ahora mismo [última hora de la tarde del domingo] estamos tiradas en el aeropuerto de Frankfurt esperando que sean las diez de la noche para enlazar con la ciudad danesa de Billund y una vez allí hay dos horas de camino hasta Aalborg, en donde se va a disputar en torneo. Hasta la madrugada no estaremos [era la previsión] en el hotel.

Nosotras lo hemos llevado mal, pero estamos todas juntas y hacemos bromas y nos ayudamos unas a otras, pero quien peor lo ha llevado han sido las familias. Hablo de mi madre, que parecía de los nervios. He hablado muchas veces con ella por teléfono en las últimas horas para tranquilizarla y afortunadamente parece que lo peor ha pasado.

Abrupta entrada en el torneo

El viajecito nos ha obligado a aplazar el último amistoso que teníamos ayer pactado con la selección de Islandia, lo cual es un problema, porque nos permitiría entrar en el torneo de una manera escalonada. El plan inicial no solo nos permitía jugar un amistoso ya en Dinamarca, sino que además teníamos tiempo para descansar y para concentrarnos, ahora tendremos que jugar el martes casi sin descansar.

La verdad es que el escenario para el Europeo no es el más halagüeño, pero en estas situaciones es cuando surge el equipo de verdad. Estamos todas más unidas que nunca y con muchas ganas de defender el subcampeonato, aunque vamos a ver como nos responden las fuerzas. El martes a las seis y media comenzaremos a salir de dudas.