Ni el jugadón de Cristiano, ni la resurrección de Benzemá, ni la irrupción goleadora de Arbeloa. Lo más entretenido en el Madrid vuelve a estar en el banquillo tras doce días de castigo. Volvió Mourinho a su puesto habitual y fue capaz de convertir una histórica goleada al Ajax en un festival de teatro con tarjetas para todos.
Después de llenarse la boca con la facilidad de algunos para adulterar la competición, el técnico portugués fue capaz de ordenar a dos de sus jugadores que forzaran la tarjeta roja para que no acumulasen las amarillas que ya les habían sacado en el partido. Para cuando Xabi Alonso y Sergio Ramos recibieron las instrucciones, el partido ya estaba más que resuelto. La mezcla de titulares y suplentes que presentó el Real Madrid en el escenario de la séptima fue más que suficiente para tumbar a los chavalitos del Ajax (solo Stekelenburg superaba los 24 años en el once titular), cuya cantera lleva ya unos lustros sin suministrar material del bueno.
Ni siquiera apareció Luis Suárez, ese delantero y vampiro ocasional, que firmó un temporadón en la pasada campaña. El arriesgado 4-3-3 con el que salió Martin Jol solo sirvió para que Alonso jugara a sus anchas. El tolosarra le puso un balón espectacular a Özil en el punto de penalti, el alemán lo bajó y Benzemá colocó en la escuadra el 0-1.
El francés estuvo ayer muy fino y habría participado en el gol de la temporada, si Cristiano, que hizo una pared y un autopase en el camino, no hubiera fallado ante Stekelemburg. El portugués se resarció más tarde con un par de goles. El último, fruto de un penalti que escenificaba la bisoñez del Ajax.
Antes de ese tanto del 0-4, Mou ya había puesto en marcha su maquinaria. Dudek se acercó a Casillas con la excusa de ofrecer agua al portero, aquejado de una gastroenteritis, pero lo que en realidad le dio fueron precisas instrucciones para Ramos y Alonso. Ambos habían visto ya una amarilla, la segunda de sus respectivos ciclos en Champions (la tercera acarrea un choque de suspensión) y al técnico blanco le pareció mejor que el lateral y el medio se pierdan el duelo ante el Auxerre.
Sera un encuentro intrascendente para el Madrid pero fundamental para los galos y para el Ajax, que se estará jugando el pase a la Liga Europa. Los holandeses no daban crédito mientras los blancos forzaban la roja perdiendo tiempo con descaro y Mou simulaba enfado amagando con lanzar una botella.
El show del técnico continuó en la sala de prensa tras el formidable partido de los suyos: «Las tarjetas estas no las puedes sacar. No había problema. Son tarjetas por cosas naíf que al final no son importantes por el partido que viene, ante el Auxerre, pero no me gusta». Ni pío sobre competiciones adulteradas.