Riazor, que respondió bien pese a que el partido fue en lunes, al fin vio al equipo que anunciaba Lotina
21 sep 2010 . Actualizado a las 12:45 h.Al fin vio Riazor el Dépor que solo veía Lotina. Fue en los primeros 25 minutos del segundo tiempo y en el tramo final: el equipo tuvo juego, intensidad y llegada. Le faltó gol en jugada, pues los dos los hizo de penalti. Fue Desmarets, ex chófer de autobús, el que condujo su equipo a la remontada, pero no alcanzó, pues Arizmendi colocó las tablas, que Riki y Guardado pudieron tronzar en el magnífico y vibrante arreón final.
Plantados con el mismo dibujo, un 4-2-3-1, Dépor y Getafe se dedicaron a masticar la pelota durante la primera media hora. Jugaron a lo ancho. Eso sí, tuvieron la voluntad de armar fútbol desde atrás. El del Dépor lo montó Rubén Pérez, al que se le vio desesperado en algún momento ante la falta de movilidad de sus compañeros. El equipo coruñés, irrelevante por las bandas, solo generó algo parecido al peligro cuando los mediocentros engancharon con Míchel. Le faltaron socios: con Urreta conectó en alguna ocasión aislada, pero Guardado y Adrián se perdían en su ensimismamiento. En esa media hora inicial, los equipos jugaron como si se hubiesen borrado las áreas. Superado ese primer tercio, el partido viró. A los 32 minutos llegó al fin el primer disparo a puerta del Dépor, un globo pinchado de Adrián a las manos de Codina, que había sustituido minutos antes al lesionado Ustari. El Getafe replicó en la siguiente jugada: Codina sacó para Del Moral, que avanzó raudo por la izquierda y centró hacia Colunga, cuyo disparó golpeó en Colotto, quien anotó en propia meta (min 32).
Lotina contestó colocando a Lassad por Míchel, que llevaba un rato desaparecido y que poco antes se había quejado de su rodilla maldita. Se tomó mal el cambio el valenciano. Por obligación, pues cayó lesionado Urreta, llegó el segundo relevo: entró Desmarets.
El Dépor quiso dar un paso adelante, pero un disparo a las nubes de Antonio Tomás generó una bronca que tuvo continuidad cuando tomaron el camino del vestuario los jugadores, que se llevaron una bronquita.
Los coruñeses salieron del vestuario montados en motos Botana. En la que fue la cuarta llegada al área en tres minutos, Marcano metió la mano a un disparo del hiperactivo Desmarets, que había rozado el gol en la jugada anterior. El penalti lo ejecutó, perfecto, Guardado (min 50). El equipo siguió en trance: guiado por un Lassad inspirado y un asombroso Desmarets continuó en busca del segundo. Un segundo penalti, justificado por remate de chilena de Boateng sobre Colotto, lo puso en bandeja: lo lanzó Guardado a la derecha del portero, como el anterior, pero hubo que repetir, y esta vez lo transformó a la izquierda de Codina (min 56).
Ya no quería parar el Dépor. Se enchufaron todos, siguiendo la estela de Desmarets. Pudo caer el tercero, si Lassad no se hubiese dormido en el área, pero lo que llegó fue el empate con un parabólico disparo de Arizmendi que rebotó en Morel (min 69). Tras el empate, fue el Getafe el que buscó el tercero, pero el larguero, ese aliado de Manu, repelió el obús de Del Moral.
La expulsión del coruñés Mosquera dio oxígeno a sus paisanos. Riki, por cuatro veces, y Guardado pudieron hacer el de la victoria, pero Codina y la mala suerte lo impidieron.