«Ha sido horrible, pero también precioso». Con este sentimiento enfrentado acabó la ultrafondista Cristina González su primera experiencia en los Seis días de Antibes. Un debut que la arousana selló además con un segundo puesto, después de acumular 645 kilómetros a lo largo de 144 horas de competición. Tan solo le pudo superar la francesa Ria Butten, que ganó la prueba femenina con 704 kilómetros.
Durante seis días Cristina se pasó 19 horas corriendo y andando, con cinco de descanso que incluían una visita de hora y media al saco de dormir. Así jornada tras jornadas aguantando molestias de todo tipo y con una moral de hierro. Ahora, camino de regreso, la ultrafondista reconoce que «en más de una ocasión me dije: `tengo que darlo todo porque aquí no voy a volver?, pero en otras ocasiones me sentía tan fuerte después de llevar 400 kilómetros encima que me venía arriba». Máxime al verse en casi todos los momentos cerca del podio.
La arousana llevaba una hoja de ruta con todos los descansos estructurados y con una media de 600 kilómetros como gran objetivo «pero el papel no me duró ni media hora». Al final todo dependía de las sensaciones y del día, aunque Cristina trató de llevar sus horarios a rajatabla. Veinte minutos por comida, una ducha diaria y hora y media de sueño en una tienda de campaña. Si entraba en el saco a las tres de la madrugada a las 4.30 sonaba el despertador.
De igual modo afrontó la batalla por devorar kilómetros. Cada día 100 como mínimo, y si podía hacer un poco más de caja, perfecto. Así consiguió acabar con 654, un registro sin precedentes en el ultrafondo español. De hecho era la primera española que tomaba parte en una prueba de este tipo.
Cristina, que en menos de un mes afrontó el Mundial de 24 horas, los 50 kilómetros de Madrid y la cita de Antibes, considera el podio «un premio al trabajo bien hecho. Sabía que había entrenado bien y se ha visto en una prueba tan dura como esta». La preparación física corrió a cargo de Alberto Menéndez, que también participó en el evento y finalizó décimo séptimo en la general con 581 kilómetros. Curiosamente siete puestos por debajo de su compañera, que se consolida como la referencia del ultrafondo en España.
Y aunque esté cansada y por momentos admitiese estar asustada con la magnitud de la prueba, ya piensa en repetir el próximo año. «Si vengo ya sé de unas cuantas cosas que tengo que hacer». Por el momento le toca disfrutar después de hacer historia.