Villa amplió su cuenta con la selección y Torres marcó el quinto en su reaparación con los de Del Bosque
09 jun 2010 . Actualizado a las 09:25 h.Qué pasada Iniesta. Qué espectáculo puede dar un tipo que no levanta 1,70 y exhibe una palidez que mete miedo. Ayer ni siquiera le hizo falta marcar para reventar el amistoso ante Polonia y ganarse una ovación mayúscula al salir del campo.
La Nueva Condomina despidió entregada al genio de Fuentealbilla, cuya recuperación supone la mejor noticia para Del Bosque a una semana del debut mundialista. Iniesta no solo ha superado las lesiones que le han martirizado esta temporada con el Barça, también ha logrado mantener intacta esa capacidad para desequilibrar partidos, para convertir a un centrocampista menudo y paliducho en el centro de atención.
Ni siquiera necesita hora y media para conseguirlo. A veces lo dice todo en menos quince minutos y luego puede sentarse en el banquillo a descansar y cuidar sus frágiles músculos. Hubo miedo cuando se acercó al área técnica a pedir el cambio, pero la sonrisa con la que saludó la entrada de Pedro en su lugar disipó cualquier mal augurio. Después devolvió los aplausos al público.
Más de 30.000 aficionados que jalearon a la estrella del último amistoso que jugará España antes de llevar hasta Sudáfrica el cartel de favoritos indiscutibles. Será gracias a goleadas como la de ayer y a tipos como Iniesta. Capaz de cerrar una jugada por la banda izquierda con un fenomenal pase de exterior, colocando el balón entre el portero y la defensa. En ese espacio vacío irrumpió Villa para empujar la bola dentro y demostrar que no hay entre los mundialistas un delantero con su regularidad anotadora.
Y dos minutos después (en el 14) ya solo quedaba saber cuántos goles podría llevarse Polonia de su visita a Murcia. El segundo lo hizo Silva, pero volvió a llevar sello de Fuentealbilla. Iniesta levantó la cabeza y donde cualquiera habría visto torres polacas, él encontró el desmarque de Xavi, con el que conectó por vía aérea gracias a una cuchara perfecta para salvar a la zaga rival. Su compañero en el Barça la tocó de primeras para que Silva perforara la puerta vacía.
Alonso, Xavi y Busquets
Trámite resuelto por la vía más rápida, dando aún más confianza a los presumibles titulares del estreno sudafricano ante Suiza (solo faltó Ramos, en lugar de Capdevila). Del Bosque apostó por el 4-3-3 con Xabi Alonso, Busquets y Xavi en el mediocampo y Villa como único punta nato. La medular española se mostró a años luz de la polaca, que apenas logró trenzar un par de pases seguidos. Casillas vivió tranquilo, solo importunado por un remate esquinado que le sirvió para lucir reflejos.
Todo lo demás lo puso la línea ofensiva local, en la que Villa pudo abrir brecha antes de llegar al descanso. Sin embargo, hubo que esperar al regreso de los vestuarios para ver a España ampliar la cuenta primero y triplicarla después. El 3-0 lo hizo Xabi Alonso rematando desde fuera del área una falta sacada en corto. La pelota tocó en un defensa dejando vendido a Kuszcac.
El centrocampista del Real Madrid volvió a ser protagonista en el cuarto tanto, firmado antes de la hora de juego, cuando Del Bosque ya había dado entrada en el campo a Sergio Ramos, Navas y Cesc. Fue el del Arsenal el objetivo del gran pase de Alonso al interior del área, donde Fábregas resolvió sin problemas.
Hacía rato que los de casa tocaban a sus anchas ante la indolencia de un rival que apenas metía el pie. Ambiente inmejorable para la reaparición de Fernando Torres, entre algodones hasta hace solo unos días.
El Niño volvió a tiempo de aumentar la cuenta con otro gol precioso fruto de una larga serie de pases. Cesc vio a Pedro en la banda y el canario la metió de primeras para que Torres enchufara el quinto. El ariete devolvió el favor y el extremo aprovechó su rechace para fabricar el sexto, picando la bola que cerraba la marcha triunfal de España hacia el escenario de su mundial.