Tamara Abalde ha entrado en la última fase de recuperación de su larguísima lesión por mor de un edema óseo en el cuello del astrágalo del tobillo derecho. La pívot viguesa ya puede correr y entrenar con normalidad. Mientras tanto espera por conocer su futuro, le resta un año más de contrato con el Ros Casares, y será el equipo valenciano quien tenga la última palabra.
«Ya me encuentro bien, corro con normalidad», comentó ayer Tamara, muy animada después de pasarse casi toda la temporada en blanco. Lástima de no poder llegar a la recta final de temporada como era su objetivo inicial, aunque muy difícil.
Y mientras apura la recuperación, está pendiente de su futuro. «Todavía no sé nada, estamos barajando diversas opciones y apostaremos por la que más nos convenga», comentó la jugadora. De entrada tiene que volver al Ros -que ayer presentó a Jordi Fernández como técnico- con quien le une un año más, pero el cuadro valenciano podría cederla de nuevo, darle paso a la primera plantilla cumpliendo el cupo de nacionales o incluso rescindir el contrato.