Riazor trató sin piedad a Lafita, uno de sus ídolos en las dos últimas temporadas. «No le había dado muchas vueltas a cómo me iba a recibir el público. Me daba igual. La verdad es que hubiera preferido que me hubieran aplaudido después de dos años en los que lo di todo y es duro volver y que la gente te trate así», señaló con gesto serio antes de reconocer que dejó Riazor dolido. «Guardo un buen recuerdo de mi experiencia en A Coruña y esto [los sucesos de ayer] no van a cambiar nada», añadió.
Silbado desde el primer balón que tocó hasta el último, y despedido con un sonoro abucheo cuando fue sustituido, el ex deportivista tardará en olvidar su regreso. Incluso los Riazor Blues , que otrora recibieron la dedicatoria de muchos de sus goles, exhibieron una pancarta en la que se leyó «Lafita ya estás donde querías y pronto donde te mereces», como respuesta a la delicada situación clasificatoria del Zaragoza, en puestos de peligro de descenso a Segunda.
La grada no perdonó ni su precipitada marcha, en el último suspiro del mercado de verano, después incluso de jugar unos minutos de la primera jornada de Liga con la camiseta del Dépor en el estadio Bernabéu. A aquellas fechas también se refirió el jugador, que se retiró a los vestuarios con una aparatosa bolsa de hielo en su rodilla izquierda. «Saben todos lo que ocurrió, pero la única verdad de lo que pasó en verano la sabemos yo y muy poca gente más», afirmó sin hacer más comentarios.