Lassad: «Pedí el cambio porque estaba un poquito cansado»

DEPORTES

22 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lassad se encargó ayer de apagar las alarmas que había encendido su sustitución en el descanso del partido del sábado. En la rueda de prensa posterior, Lotina había reconocido que fue el propio jugador quien le había pedido no saltar al césped en la segunda parte. «Pedí el cambio porque estaba un poquito cansado», aclaró el delantero unas horas después, al término del entrenamiento de ayer.

Calzado con zapatillas deportivas, el francotunecino completó una suave sesión de recuperación, en la que junto al resto de titulares se limitó a dar un paseo por el césped. Ya en el vestuario completó ejercicios de prevención de lesiones, se dio baños de contraste y recibió tratamiento de fisioterapia.

«Llevaba muchos partidos partidos sin jugar de titular y eso se nota», añadió Lassad, quien había encadenado doce minutos en Sevilla y once en su reaparición frente al Tenerife. Hasta los 45 que disputó el sábado partiendo desde la alineación inicial, su último partido como titular se remontaba al 29 de noviembre, cuando cayó lesionado.

Comenzó así una pesadilla que tardó más de tres meses en borrar, pero ayer volvió a rondarle. Desequilibrante y rápido, el ex fabrilista se sintió otra vez delantero, aunque fuese solo en un par de carreras y alguna combinación con Valerón, Adrián y Juan Rodríguez. Unas acciones que bastaron para sembrar el pánico en la defensa del Valladolid. Su prematura marcha, que dio entrada a Pablo Álvarez, abrió las especulaciones sobre una posible recaída. «Mañana (por hoy) hay entrenamiento y espero que todo vaya bien», afirmó.

La pasada semana el delantero había advertido que quizá serían demasiado para él dos partidos tan seguidos como el del sábado y el de mañana. «Jugar un ratito uno de los dos o un poquito más uno de los dos me vendrá bien, porque necesito jugar», aseguró.

Se ganó la fama de futbolista de cristal la temporada pasada, cuando su irrupción en Primera División se tornó tan brillante como breve. Jugó catorce partidos, pero solo disputó dos completos y al segundo, precisamente contra el Valladolid, se despidió. No disputó las cuatro últimas jornadas aquejado de problemas en los isquiotibiales, esos músculos de la parte posterior del muslo siempre bajo sospecha en su frágil estructura.

Y comenzaron las dudas. El cuerpo técnico le diseñó un plan de pretemporada específico y en los tres primeros meses de campeonato el futbolista disputó nueve encuentros. Hasta que en Santander se rompió e inició un nuevo calvario. Acabó por viajar a un centro de rehabilitación deportiva cercano a Marsella, su ciudad natal, y desde que regresó asegura que se siente «un futbolista nuevo».