Los arbitrajes que le han tocado en suerte al Obradoiro en sus dos últimos partidos en casa, frente al Valladolid y el Baskonia, han dejado muy descontentos a la afición y al club. Especialmente en el encuentro del domingo.
La entidad santiaguesa ha optado por elevar una protesta ante el departamento arbitral de la ACB, dirigido por Mateo Ramos, Valentí Junyent y Francisco Monjas, después de haber anticipado verbalmente la presentación de la queja.
Dos son las jugadas que más polémica han desatado, ambas en los segundos postreros del duelo frente al conjunto vasco.
La que ha generado un debate más encendido pasó, curiosamente, más inadvertida en el momento en que se produjo, salvo para los seguidores que estaban sentados a pie de pista, junto a la canasta.
El Obradoiro acababa de robar el balón que le había valido para ponerse por vez primera por delante en el marcador: 74-73. Quedaban 51 segundos.
El Baskonia apuró la posesión hasta encontrar a Pau Ribas solo en la esquina. El base se levantó y clavó un triple, pero debió ser una canasta de dos porque pisó, por muy poco, la línea de 6,25.
Indicación inequívoca
El árbitro de esa zona, Antonio Sacristán, lo ve claramente. Cuando sale el balón ya marca el gesto de que el tiro es de dos. Y cuando el esférico entra, levanta el brazo. Si hubiese sido de tres, en lugar de un brazo con los dedos índice y medio alzados, el colegiado habría levantado los dos y lo indicaría con tres dedos. Es el que tiene la mejor perspectiva, a escasos cuatro metros de donde se produce la acción.
Sin embargo, desde el centro del campo, en diagonal, al otro lado, Arteaga indica que el tiro es de tres y esos son los guarismos que suben al marcador.
Lo que debería ser un tanteador 74-75 se convierte en 74-76. En el ataque inmediato, el Obradoiro pierde la posesión y convierte el Baskonia: 74-78.
Invasión de la zona
A falta de cuatro segundos, Kostas Vasileiadis se levanta desde más atrás de la línea de 6,25 y es objeto de personal. Anota los dos primeros tiros libres y tira a fallar el segundo. Si la canasta de Pau Ribas hubiese sido de dos, el Obradoiro quizás hubiese tenido una opción de forzar la prórroga. En ese tercer lanzamiento del alero griego, en el que busca el aro deliberadamente para intentar que algún compañero capture el rebote, Stanic entra antes de tiempo en la zona y los árbitros perciben la infracción. Pero antes que él entra Pau Ribas, según ha indicado el Obradoiro en su protesta. Y también invaden la pintura Teletovic y Eliyahu.
La disparidad de criterios en la canasta de Pau Ribas no fue la única que protagonizaron Arteaga y Sacristán.
Otra contraorden
En la segunda parte el Obradoiro Xacobeo Blusens hizo una accion de dos contra uno junto a la canasta del Baskonia. Forzó al límite, y probablemente hubo falta personal de Higgins. Lo paradógico del caso es que Sacristán, al lado mismo, no indicó nada. Y cuando los santiagueses se disponían a recuperar el esférico, Arteaga, desde el centro, pitó la penalización.
Cuando se dan este tipo de situaciones, el consejo que reciben los árbitros es el de no contradecir la decisión del que, por su ubicación, es el responsable de ese área, salvo en casos muy extremos, como una falta antideportiva. Y no era el caso.
Juan Carlos Arteaga, José Ramón Ortiz y Antonio Sacristán fueron muy protestados por el público durante todo el encuentro y también cuando se retiraron al túnel de vestuarios.
En el partido frente al Valladolid, Vasileiadis jugó algo más de 38 minutos en los que fue sometido a un férreo marcaje. Pese a ser el jugador que recibió más balones en ataque, solo le indicaron dos personales a su favor. Al visitante Van Lacke, sin embargo, le señalaron ocho.
En cualquier caso, el Obradoiro no quiere dispersar la atención más que lo justo y a partir de hoy empezará a preparar a fondo el partido del sábado en Fuenlabrada, ante un rival directo en la lucha por la permanencia. Será el último de Marc Jackson en el baloncesto profesional.