Maxi Stanic es un ejemplo de deportividad y sinceridad. Una de las jugadas más polémicas llegó a falta de cuatro segundos. Tras anotar dos tiros libres, Kostas Vasileiadis lanzó a fallar el tercero y Stanic apareció en la zona para llevarse el rebote. Los árbitros le dieron el balón al Baskonia, por entrar antes de tiempo. Y el base reconoció tras el partido que habían acertado: «Tuve que hacerlo, porque si se duermen los árbitros pasa la jugada».
Respecto a otras decisiones cuestionables indicó que no conviene dispersar la atención en ese tipo de debates y sí en concentrar toda la energía para conseguir un marcador favorable.
Para Stanic, el mayor problema del Obradoiro no estuvo en defensa, si no en ataque: «El principal error que cometemos es querer jugar rápido. Cuando movimos el balón dentro-fuera, a un lado y a otro, aunque ellos se cerraron, en el tercer cuarto, no corrieron. En el primer tiempo fallábamos y hacíamos mal el balance».
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