Otro empate clonado en Balaídos

X.R. Castro

VIGO

Joselu envió un balón a al palo y Papadopoulos dejó destellos en el estreno de peligrosidad ante la portería rival

08 feb 2010 . Actualizado a las 13:01 h.

Los partidos del Celta parecen clonados. Domina a sus rivales, crea oportunidades, sufre miopía de cara a la portería rival y casi siempre termina empatando. Especialmente si es en el gafado Balaídos. Contra el Salamanca más de lo mismo. Joselu volvió a tirar al palo -otro clásico- y ni el debutante Papadopoulos lo pudo arreglar. Aunque el griego apunta maneras y se convierte en una única esperanza a la que aferrarse para ganar algún día. De momento el punto sirve para distanciarse una pizca más del descenso. Aunque el peligro sigue acechando.

Y eso que Eusebio sorprendió a todos con un giro radical en el equipo inicial. Manteniendo las rotaciones aunque no haya Copa que mirar. Apostó por siete cambios con respecto a Soria, tres titulares de Los Pajaritos a la grada, entre ellos Trashorras, y Michu de interior zurdo. Con ese guión arrancaba el Celta su semana cero después de la Copa. Y aunque el equipo echó de menos al de Rábade en las faltas y el ovetense se vino al centro ante su desconocimiento de la banda, lo cierto es que el conjunto vigués hizo lo de siempre con el mismo rédito. Monopolizó el balón, tocó todo lo posible y hasta ganó en un par de ocasiones la línea de fondo, pero ni Aspas -como siempre el más peligroso y el rey de los caños- ni Michu encontraron el pase atrás adecuado. En realidad, todo el repertorio de pases y aperturas en la banda tuvieron como rédito un cabezazo de Michu que desbarató Biel Rivas.

Además, a medida que pasaban los minutos, los charros -que en ataque tuvieron un par de avisos con gol anulado incluido- ajustaron la presión y obligaron a los celestes a buscar el desplazamiento largo en donde para nada se sienten cómodos. De hecho la zaga rival vivió sus minutos más plácidos.

Susto tras el intermedio

El segundo tiempo comenzó con un susto mayúsculo. Como de costumbre una ingenua pérdida de balón en el medio del campo tendió un puente de plata al rival. Hugo Leal entró en el área celeste con casi todo a favor, pero en la salida de Falcón le faltó acierto para adelantar a la Unión. Y como en los partidos del Celta casi siempre pasa lo mismo, no podía falta el palo de Joselu. El cuarto en un mano a mano con Biel Rivas tras un precioso control y orientación con el pecho.

Para entonces parecía que la contienda había roto con el rigor táctico, los dos equipos se estiraban y los huecos comenzaban a ser mayores. En ese momento Eusebio decidió jugársela e hizo debutar a Papadopoulos en busca de un gol salvador, aunque el tanto lo pudo hacer un extenuado Dani Abalo antes de marcharse. Aspas dibujó un pase magistral pero el defensor llegó antes que el arousano.

El Celta encerraba al Salamanca en su trinchera, pero los charros asustaron con un cabezazo de Salva Sevilla que mandó a córner Falcón en la mejor parada de la tarde. Después fue Rivas quien salió triunfador de un mano a mano con Aspas, que desde la media punta fue el encargado de dirigir todas las maniobras celestes.

Ocasión para el griego

Papadopoulos pasó al primer plano a falta de quince minutos con un cabezazo lejano que salió fuera por centímetros. El griego dio salida a una contra que no culminó Joselu por el acierto del meta visitante, que volvió a lucirse en un centro chut de Vasco Fernandes. Parecía que el gol caería de maduro. Pero eso no ocurre con el Celta.

Al final undécimo empate, los celestes que siguen sin ganar en su estadio en lo que va de año (cinco partidos entre Liga y Copa) y en anunciado acelerón en la tabla tendrá que esperar. Balaídos y la falta de puntería se ha convertido en un problema de tal magnitud que puede poner contra las cuerdas el ilusionante proyecto celeste. Porque en el fútbol, además de jugar hay que ganar. Y de triunfos anda demasiado escaso el conjunto vigués.