El Octavio se quedó a las puertas de salvar algún punto ante el CAI Aragón

Juan Villar

VIGO

El Octavio comenzó la segunda vuelta igual que la primera, con una derrota frente al CAI Aragón, por lo que tras la jornada de este fin de semana seguirá en puestos de descenso.

El equipo vigués mostró mejoría en muchos aspectos, pero le siguen faltando cosas, detalles, con lo que poder llegar con opciones a esos momentos decisivos de los partidos.

Los de Quique Domínguez fueron ayer casi todo el partido a remolque de los maños y aunque se lo dejaron todo en tratar de evitar que se marchasen los dos puntos de As Travesas, no llegaron a tiempo. Se quedaron a las puertas en las últimas jugadas.

El partido empezó mal con un 0-2 para los visitantes tras varias pérdidas en ataque. Ahí empezó el recital de Lamariano, que fue el único de los tres que jugó ayer. Javi Díaz se quedó en el banquillo y Santana fuera de la convocatoria. El portero titular del Octavio estuvo extraordinario en la primera mitad al detener un 54 por ciento de los disparos recibidos.

Los vigueses le dieron la vuelta al marcador (3-2) y mantener la máxima igualdad con Stefanovic muy mejorado respecto a la primera vuelta, aunque sigue siendo irregular.

El Octavio hizo una defensa intensa y efectiva, pero no logró detener a Sorli y a Casanova, que sumaron entre ambos nueve de los trece goles del CAI en la primera parte. Tras verse tres abajo (9-12) Quique Domínguez pidió un tiempo muerto y el Octavio consiguió llegar vivo al descanso, solo uno abajo. Los académicos echaron en falta la aportación ofensiva de Novica Rudovic (un gol en todo el partido).

La segunda mitad arrancó también mal. Los visitantes volvieron a irse de tres (13-16). Ante el mal día de Rudovic, tuvo que asumir la responsabilidad en los tiros de primera línea Infestas (4 goles). Los vigueses estaban muy metidos en el partido y volvieron a equilibrar el electrónico con la activa colaboración también de un gran José Costa en el pivote ofensivo.

Pero un par de exclusiones consecutivas dejaron al Octavio con una doble inferioridad en un momento decisivo lo que provoca que el CAI abra su máxima ventaja del partido (20-24) a falta de nueve minutos para el final. Parecía complicado en esas circunstancias llegar al final con opciones, pero el Octavio se metió el cuchillo entre los dientes en defensa y con siguió recortar hasta igualar de nuevo (25-25) a menos de cinco minutos.

Un fallo de Toth y la suerte que se alió con el rival al irse a banda un balón detenido por Lamariano, acabó con las esperanzas viguesas.