El público creyó en el milagro cuando Riki transformó un penalti en el ocaso, pero replicó rápido Benzema
31 ene 2010 . Actualizado a las 03:40 h.Un Madrid brillante rompió el hechizo de Riazor. Ni siquiera necesitó a su fetiche, Cristiano. Raúl ya no se retirará sin haber ganado en A Coruña, como soñaba la afición local.
El conjunto blanco saltó a la cancha azuzado por la victoria del Barça. Fue con osadía a por el gol, que frustró Aranzubia con una gran respuesta a un disparo violento de Benzema. Pero a la segunda llegó: Laure despejó mal hacia atrás un centro blando de cabeza de Albiol y la pelota llegó dócil a la testa de Granero, que se la cruzó a Aranzubia. Marcaba en su campo maldito en el minuto maldito: el 13.
El tanto emborrachó de confianza al conjunto merengue, que ofreció en el primer acto la mejor versión que se le ha visto en Riazor desde 1991. Jugó con rapidez y profundidad, rompiendo por bandas con los laterales y con el interior con Kaká. El despliegue ofensivo nació de su superioridad en mediocampo, donde Xavi Alonso, Guti y Granero impartieron magisterio ante el marcaje visual de un equipo deportivista que renegó de la presión. Raúl rondó el segundo en un par de ocasiones, pero primero llegó tarde unas décimas al remate y después se topó con Aranzubia.
El Dépor se limitaba a achicaba agua. Demasiadas vías tenía abiertas en la línea defensiva y el medio como para pensar en atacar, porque para eso hay que hilar tres pases seguidos. Cuando al fin lo consiguió y rondó el área, en el ocaso del primer tiempo, el Real Madrid respondió con una contra espídica armada por Kaká que concluyó con gol de Benzema (min 39) tras taconazo de Guti.
El Dépor siguió contemplativo al inicio de la segunda mitad, y tuvo que aparecer de nuevo Aranzubia para evitar el tercero, esta vez a disparo de Kaká. La reacción se inició cuando Valerón, ayer figurante, fue relevado por un eléctrico Iván Pérez, que se colocó en la banda derecha, pasando Juan Rodríguez a la mediapunta. El malagueño hizo daño en esa posición, pues dio juego y dejó un par de disparos muy potables. El equipo coruñés acosó durante unos minutos, pero se desinfló cuando el Madrid empezó a sobarla. Cuando el partido agonizaba, Riki lo animó provocando un penalti que transformó después. Riazor se erizó ante la posibilidad de milagro, pero Benzema mató la ilusión. Guti lo celebró arrodillado en el campo, dejando la foto del fin de la maldición.