El defensa canario, que sufrió la rotura de la tibia y el peroné de su pierna derecha en el 2001, aconseja ahora al brasileño cómo superar su grave lesión
26 ene 2010 . Actualizado a las 12:23 h.Ayer fue el cumpleaños de Manuel Pablo. Hizo 34 y no lo dudó. Compró unos pasteles y se fue a celebrarlo al hospital al lado de Filipe.
-¿Se le agolparon los recuerdos al verlo en el suelo?
-Me recordó a lo que me había pasado a mí. Es inevitable, sobre todo viendo cómo le quedó la pierna, pero también vi que era un poco más abajo y solo esperaba que no tuviera la tibia rota, y por suerte ha pasado eso.
-¿Le sorprendió su calma?
-La verdad es que sí. Por lo visto no tenía dolor y eso también ayuda a mantener la tranquilidad. La verdad es que se portó como un campeón, porque viendo cómo tenía esa pierna lo primero sería tirarse de los pelos.
-¿A usted le había dolido mucho?
-Sí, yo recordaba mi imagen con la pierna colgando, la experiencia que tuve, pero tampoco le quise dar muchas vueltas porque estábamos en el partido y si no, no estaría jugando, estaría en el campo por estar. Hubiera sido mejor marcharse.
-¿Fue espontáneo el gesto de dedicarle los goles o enseñar su camiseta?
-La camiseta me la trajo el preparador físico y al final del partido sí que ya estábamos pensando solamente en él y queríamos tener un gesto para que la afición se diera cuenta de que para él. Fue bastante bonito y él se emocionó bastante.
-¿Al final lograron arrancarle unas lágrimas?
-Sí, lo vio el domingo por la tele y (se ríe) parece que lo que más le dolió fue la dedicatoria que le hicimos (vuelve a reírse). Pero se merece eso y más, mucho más.
-Como él, usted se lesionó en su mejor momento.
-Sí, por eso me acordaba mucho, porque es muy parecida la situación. Su lesión es menos grave que la mía, y todavía es más joven que yo, y mucho mejor jugador que lo que yo era. Estoy seguro de que va a volver a ser en poco tiempo el mejor lateral de la Liga.
-¿Le ha pedido consejo?
-Estuve hablando con él y yo solo le dije que, primero, hay que confiar en uno mismo. No es que yo fuera especialmente fuerte. Solo pensaba en volver y demostrar que me quedaban muchos años de fútbol y de que podía recuperar el nivel.
-Pero los miedos son inevitables: ¿volveré a mover el tobillo como lo movía antes? ¿correré igual? ¿seré tan resistente?
-Yo lo tenía muy claro. Tenía una lesión grave, pero sabía que iba a volver a jugar y al máximo nivel. Y aquí sigo, intentando demostrar que aquello fue un pequeño paso atrás, pero no me impidió seguir. Y eso es lo que tiene que pensar él, no plantearse otras cuestiones. Esas pueden ser más las preguntas del entorno, pero no del propio jugador.
-¿El tiempo llega a agobiar?
-Sí, lo mío fue un poco más largo, pero le he explicado que hay semanas que parece que avanzas mucho y otras que estás parado, porque te pueden las ganas. Le dije que por mucho que le aconseje, le va a pasar a él igual. Porque a mí también me lo aconsejaron, lo vives y es inevitable. Que no se vuelva loco.
-Usted también tenía en su día expectativas de Mundial.
-Deportivamente es la pena más grande que puede tener un jugador. Yo tuve la oportunidad de volver a ir un par de partidos a la selección y a él le pasará igual, volverá a su nivel y tendrá más oportunidades de estar en Mundial.