La de ayer fue una jornada atípica en el Compostela. Más, incluso, que la del domingo, cuando los futbolistas se enfrentaron al presidente Caneda con un comunicado. Más, también, que la jornada del lunes, cuando hasta las diez de la noche estuvieron los jugadores preparando toda la documentación para convocar una huelga por los impagos del club.
El lunes, tras la decisión de la plantilla del Compostela, comenzó con sorpresas. El abogado y directivo de la entidad blanquiazul Roberto Gayoso telefoneó por la mañana a varios integrantes de la primera plantilla. A Jesús, Rubén y Pablo les comunicó el despido por teléfono y les citó para las nueve de la noche en las oficinas del club.
Pero el día fue muy largo para todos, también para los directivos y para José María Caneda. Los planteamientos iniciales se fueron variando a medida que pasaron las horas y a partir de las nueve empezaron las sorpresas. Más nombres salieron a la luz como posibles despedidos (Gonzalo y Centrón), pero al final de la noche no hubo novedades. Jesús fue el último en abandonar el estadio de San Lázaro sin saber cuál era su futuro en el club.
Ayer, Fabiano Soares citó a las siete de la tarde a sus jugadores para llevar a cabo la primera sesión de trabajo de la semana. Allí estuvieron todos. Jesús, Rubén y Pablo se acercaron hasta las oficinas en busca de algún directivo que les comunicase las intenciones del club. Ni siquiera estaba el máximo mandatario. Por eso, se cambiaron y trabajaron con el resto del plantel.
Al acabar la sesión, y tras la ducha, llegó la ansiada reunión entre jugadores y Caneda. Solo un despido: Jesús Torres.
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