La caja del sur, segundo accionista, decidirá la drástica reducción de capital en la junta general de esta tarde
La junta de accionistas que el Celta acomete esta tarde (17 horas) en primera convocatoria estará marcada por la depuración de responsabilidades que ha iniciado el juzgado de lo Mercantil de Pontevedra para esclarecer las causas que llevaron al equipo vigués al concurso de acreedores y por una drástica reducción del 83% del capital social del club, pero sobre todo será la junta en donde Caixanova ejerza como llave en todos y cada uno de los puntos.
Porque al final la entidad crediticia, el segundo máximo accionista de la entidad con un 24,2% de los títulos, no ha delegado su voto en Carlos Mouriño. Como hiciera en la junta que dio paso al convenio de acreedores del pasado mes de junio se personará en el cónclave, aunque todo indica que para apoyar las tesis del actual presidente del club. De entrada no hay nada que indique lo contrario. Cualquier otro tipo de decisión sería cuando menos sorprendente.
De entrada de la caja del sur depende que la junta ordinaria convocada en el Centro Social Caixanova se celebre en primera convocatoria como es el deseo del consejo de administración de Mouriño. El presidente aportará para ello su 34,5% del accioniario y un número importante de delegaciones pero insignificante porcentualmente. Para sobrepasar el 50% requerido, se necesita que la caja esté presente esta tarde. También valdría el porcentaje del grupo sindicado para alcanzar la mayoría requerida. De lo contrario, habría que esperar 26 horas para llevar a cabo la reunión anual.
La junta significará también la puesta de largo del grupo sindicado de accionistas, que con el tercer paquete accionarial (el 15,9% de los títulos) está llamado a convertirse en la voz crítica de Mouriño. El agente fiscalizador que nació de la conversión de 3,6 millones de deuda en acciones.
Uno de sus portavoces, Sergio Sánchez, el abogado del ex futbolista celeste Diego Placente, se ha encargado de calentar la asamblea al anunciar que presentarán un incidente concursal si se aprueba la reducción de capital -el punto estrella- y que incluso iniciarán trámites legales no solo contra el consejo de administración sino contra todos aquellos que voten a favor. Desde el club se apuntó la posibilidad de presentar una querella por coacción, pero al final consideran que ya bastante judicializada está la vida del Celta como para aumentar materia.
El punto estrella
La propuesta de la dirección celeste es pasar de un capital social actual de 22,6 millones a 3,8, pasando las acciones de un valor de 60 euros a 10. El grupo sindicado interpreta que puede existir fraude y estafa en la decisión y que el juez debe anular el convenio concursal firmado en su día. En el Celta no dudan de la legalidad de la propuesta.
El grupo sindicado además considera que hay muchas cuestiones que analizar y debatir en las cuentas que se van a presentar y que déficit generado por Carlos Mouriño a lo largo de sus tres años de gestión puede rondar los 20 millones de euros.
El escenario del cónclave se completa con la incógnita de Horacio Gómez y su entorno. El ex presidente tan solo hizo acto de aparición en el 2007 y aunque en un principio, después de ser propuesto como culpable por los administradores concursales, parecía dispuesto a dar la cara lo cierto es que tras la acusación de la Fiscalía parece haberse enrocado. Su presencia en el auditorio esta tarde sería otra sorpresa. Más probable parece que alguien de su entorno exponga sus tesis.
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