El equipo blanquiazul volvió a chocar con la madera, donde se estrelló un cabezazo de Valerón
21 dic 2009 . Actualizado a las 02:23 h.Fue combate nulo, pero a los puntos mereció ganar el equipo coruñés, que generó las ocasiones más claras.
Dépor y Valencia comparecieron mutilados por las bajas, más que un cualquier partido de la temporada. Le escuecen más a los coruñeses, que tienen una plantilla «cogida con alfileres» (Lotina dixit). Pero el estilo, obrero, fue el mismo, y, además, la vuelta de Guardado propició el regreso del esquema en el que la plantilla siente más a gusto, el 4-2-2-1-1, con Valerón de enganche.
El Valencia tomó la iniciativa en los primeros 25 minutos. Se la dio la intensidad de sus hombres de banda (Joaquín y Mata) y el criterio de Banega en la mediapunta. Pero la bien plantada zaga blanquiazul, liderada por un impenetrable Lopo, impedía que fuesen más allá del balcón, así que un tirito de Villa (min 11) fue lo más destacado de su balance ofensivo en ese tramo. Mientras, el Dépor apostaba por la contra; llegaba con fluidez por bandas, pero los centros encontraban siempre una cabeza ché en el área por lógica numérica: eran seis testas (las de los cuatro defensas y los dos pivotes) contra dos, la de Adrián y la de otro que pasase por allí.
El encuentro dio un volantazo cuando el Dépor la bajó al pasto. Hubo un mano a mano entre Dealbert y el asturiano, que este resolvió con un uñazo a lo Eto'o que César atrapó sin problemas (min 27). Después, un pase visionario de Valerón propició otra contra que Adrián solventó con un disparo alto (min 30). La conexión entre el canario y el asturiano volvió a funcionar seis minutos después, cuando Adrián centró desde la derecha para el único blanquiazul que había en el área, Valerón, que ideó un cabezazo en vaselina que despejó el larguero (min 36). El Dépor, guiado por el canario, acabó el primer tiempo mandando.
El segundo acto arrancó loco. El Valencia adelantó líneas y subió el ritmo dos marchas. Pero lo mejor llegó cuando Adrián paró el tiempo: emuló a Djalminha con un pase picado que dejó solo a Valerón, que la agarró al vuelo y se la envió a los Blues (min 54). Emery quitó a Baraja y buscó más profundidad con Jordi Alba, por el que suspiró Lotina en verano. Pero Villa seguía estando muy solo, y el peligro lo seguía llevando el Dépor, que pudo marcar si Sergio llega a marcar bien los tiempos en un cabezazo (min 62). Lotina sentó al exhausto Valerón y buscó frescura con Pablo Álvarez en la mediapunta. El asturiano cayó en el área (min 80) tras un prodigioso centro de Adrián, y el público reclamó penalti (min 80). Fue la última llegada clara de un Dépor que mereció más.