Guardiola recurrió a todas sus estrellas para frenar a un equipo blanquiazul que llegaba en racha.
06 dic 2009 . Actualizado a las 11:37 h.El tricampeón rompió el sueño coruñés. El Dépor empezó timorato, y fue castigado con un gol de Messi. Empató asistido por los astros y después supo manejar la manta: se tapó los pies, pero también sacó la cabeza. Pero Messi apareció por segunda vez para, con un cabezazo, apartar al Dépor de la cúpula de la Liga.
Lotina había dicho en la víspera que la afición quería ver a todas las estrellas del Barça, y que, por él, que Guardiola las alinease en masa. Así fue: once de gala, y de clara vocación ofensiva, con los cinco magníficos (Iniesta, Xavi, Henry, Messi e Ibrahimovic) sobre el tapete. Defensas aparte, Lotina opuso a Sergio, Antonio Tomás y Juan Rodríguez para las tareas de alicatado, con el malagueño de presunto mediapunta, pues fue un pivote más. A la izquierda se ubicó Guardado y a la derecha, Adrián; arriba, Mista, que estuvo muy obrero y bajó al mediocampo para tirar paredes.
Hubo llegadas a una y otra orilla en los eléctricos minutos iniciales. Después, el ritmo se reposó. El Barça la tenía, pero no mordía, y el Dépor se abonaba a la contra, pero Piqué y Puyol le cortaban la electricidad al llegar al área rival. Pasiño a pasiño, el equipo coruñés se fue yendo hacia atrás, hasta el punto de alcanzar el encarcelamiento voluntario: al cuarto de hora, diez deportivistas (todos menos Mista) se repartían las parcelas de su mitad del campo como si fuesen escaques de un tablero de ajedrez, y los defendían enrocados. El tricampeón no encontraba resquicio, y movía la pelota con lentitud. A Messi no le gustaba ese ritmo de trote y activó su motorcillo en el 20: gambeteó a unos cuantos y disparó para que la rechazase Aranzubia. Un Balón de Oro jamás perdona dos veces: Manuel Pablo regaló un balón en la banda derecha, y la pelota acabó en los pies de Alves, que se la cedió a Messi, quien articuló la zurda y superó a Aranzubia (min 26).
Con el Dépor aún atolondrado, Messi apareció de nuevo para decir abracadabra y abrir la muralla con un pase que dejó solo a Ibrahimovic frente a Aranzubia, que desde el suelo aireó una mano prodigiosa (min 35). El fútbol es un deporte tan raro que el Dépor, que veía venir el segundo, marcó su primero. Un recurso típico del equipo coruñés es el saque largo de Aranzubia para que Riki asista de testa al que pase por allí. No estaba el madrileño,, y su papel lo hizo Busquets, que peinó para Adrián, que a su vez cabeceó a la meta (min 38). Los de Guardiola se picaron. Ibrahimovic, un alto que juega como los bajitos del Barça, ideó un taconazo en el área para Messi, que se topó con Aranzubia (min 43).
El equipo de Lotina empezó la segunda mitad jugando de tú a tú, y no de tú a usted. Fue prudente, pero no conservador. La pelota era culé, pero el Dépor se estiraba cuando la tenía. Ni uno ni otro se hacían pupa. Lotina lanzó un mensaje conservador en el 62: sacó a Juca por Adrián para que el Barça tricotase con más dificultad. Funcionó: con el cuatrivote se siguió apagando la creatividad culé, que se volcaba, mas no creaba ocasiones. Hasta que, con los coruñeses con diez tras una falta de Alves a Guardado (que estaba siendo atendido en la banda), Pedrito irrumpió por banda para centrar a la cabeza de oro de Messi, que finiquitó la resistencia local. Ibra amplió después la herida.