Al Real Unión le bastó la intensidad para superar con claridad a un equipo vigués que apenas creó ocasiones
El Celta llegaba a Irún para clarificar su panorama en la clasificación y para confirmar que con su estilo de juego atrevido estaba en el buen camino. Sin embargo regresó anclado al descenso, dando vida a un directo rival y con un aluvión de dudas que devuelven al equipo al tenebroso escenario de los últimos días de septiembre.
Y todo porque al Celta le faltó intensidad en el acto inicial. Lo del campo reducido y un césped repleto de grietas era una leyenda urbana. Se podía jugar, pero los vigueses cometieron un error capital, dejar que el Real Unión llevase el partido al terreno del músculo y de la presión y que por encima se encontrase con un gol a las primeras de cambio. En un fallo apreciable de colocación de Botelho que permitió el centro de Juan Domínguez y que Gorka Brit marcase en carrera y sin pensárselo.
Era el minuto 20 y el equipo fronterizo ahí echó el cerrojo. Puso a diez jugadores por detrás del balón y dejó que el Celta sobase el cuero en el centro del campo, pero sin ninguna profundidad. Cada vez -por norma- que los vigueses intentaban llegar al área rival a través de la conducción perdían el balón a las primeras de cambio y daban opción a una contra.
Aarón pudo evitar semejante sufrimiento en los albores del partido en una llegada franca que no concretó por centímetros. Fue la única ocasión celeste en todo el primer acto. Todo lo demás, imprecisiones, más ganas de efectividad y una portería rival a la que parecía imposible llegar.
Reanudación para olvidar
El segundo tiempo comenzó con susto. La primera jugada de estrategia provocó un siete en la zaga viguesa e Iglesias, solo en el segundo palo, no marcó el segundo por centímetros.
El lance fue un aviso de la intención de los guipuzcoanos de matar la cita. De entrada dominaron más y sembraron todavía más dudas en el equipo de Eusebio, hasta el punto que una cesión de Jordi fue desperdiciada por Robles con todo a favor. A medida que caían los minutos el Rea Unión más se gustaba y el Celta más se empequeñecía.
En medio de la zozobra una falta bien botada por Trashorras fue lo único rescatable en la cuenta de resultados del Celta antes de que una nueva licencia defensiva permitiera a Brit dejar en vergüenza a Botelho y los centrales para marcar el segundo. Por intensidad y por tesón. Dos palabras ayer inexistentes para los célticos.
Con todo perdido Eusebio se encomendó a Arthuro, pero el único disparo de los celestes -¡en el minuto 84!- partió de las botas de Michu. Lo único meritorio del conjunto vigués es que quiso apurar sus nulas opciones hasta el final, aunque lo único real fue la ocasión de Goikoetxea que ya hubiera sido el acabose.
La derrota a orillas del Bidasoa coloca a los vigueses en descenso, sin crédito y con una difícil tesitura. El jogo bonito no dio para ganar y la cara más vulgar tampoco. El objetivo de la permanencia comienza a ser la verdadera realidad.
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Siguen sobrando jugadores como aaron, joselu, botelho, me falta saulo, por ejemplo,Tuñez que por lo visto demuestra que esta a más nivel que catalá por ejemplo, si una c ...
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