El grupo quiere aprovechar sus acciones para fiscalizar, pero también ayudar a revitalizar el club
VIGO
A fiscalizar, pero también a ayudar. Con esa doble vertiente pretende el grupo sindicado de accionistas entrar en la vida del Celta como miembro de pleno derecho. Su intención es estar en el consejo de administración, pero con independencia de poder o no ocupar ese espacio, podrán hacer uso de su cuota superior al 5% del accionariado para fiscalizar toda la vida de la entidad.
«Queremos tener la mayor representatividad y fiscalizar la vida del club, pero también queremos ayudar a rentabilizarlo en lo posible, porque si el equipo desciende a Segunda B, como sucedería en estos momentos, se iría todo al garete», comenta Sergio Sánchez, el representante de Diego Placente, el máximo accionista de este grupo, que aseguran está recibiendo todo tipo de adhesiones.
El grupo incide en que quieren vigilar la «importante inversión» realizada en el Celta y ejercer un control de la gestión «en beneficio de la afición» y en el suyo propio, ya que revalorizar al conjunto vigués significaría también revalorizar el valor de unas acciones que en estos momentos tiene poco valor y que en caso de descenso no tendrían ninguno. El propio plan de viabilidad implícitamente apunta que en Segunda B la liquidación sería el único camino posible.
Consideran que pueden ayudar a mejorar una gestión que consideran deficitaria en estos momentos, no solo en lo deportivo sino también en lo estructural. Los representantes esperar el mejor talante por parte de Mouriño en su afán de ayudar, pero también avisan que procederán con todos sus medios legales si se les intenta minimizar.
Por otra parte no se descarta un contacto con el presidente a corto plazo. Todo dependerá de la predisposición que tenga el máximo rector. Consideran en base a sus declaraciones «que ha abierto las puertas del club».