«Abrí los ojos y me dije: 'Nunca más me pondré unas zapatillas'»

DEPORTES

Será operada a finales de mes tras sufrir una taquicardia que puso su corazón a 280 pulsaciones, una crisis de la que salió de milagro, según los médicos que la atendieron.

23 sep 2009 . Actualizado a las 17:07 h.

Su risa adorna las palabras: «¡Estoy bien!». Pilar Hidalgo (Cee, 1979) regresa de un pequeño pueblo de Jaén. Fue allí en busca de la tranquilidad que ansía su corazón. El 6 de septiembre alcanzó las 280 pulsaciones durante una prueba en Puigcerdá. Se asfixiaba. Llegó a pensar en la muerte. Aquella crisis la llevó a la uci. Pero se recuperó y fue dada de alta el día 11. A pesar de todo, todavía sueña con el triatlón.

-¿Cómo se encuentra ahora?

-Me encuentro bien desde hace dos días. Antes estaba más nerviosa, con miedo. Sentía algún dolor y pensaba que otra vez me iba a dar una taquicardia. Ese temor es normal, algo psicológico. Los cardiólogos que me atendieron en Puigcerdá dijeron que fue un milagro, salieron y le dijeron a mi novio que el caso era muy complicado. El otro día pensaba: «¿Qué me ha dado el deporte?». Pues a lo mejor la fortaleza para resistir y estar ahora aquí. No lo sé.

-¿Cómo fue volver a la vida normal al salir del hospital?

-En ese momento solo pensaba en descansar para que mi corazón no se pusiera malo más. Salí con mucho miedo. Me dieron el alta, pero tenía la mosca detrás de la oreja. Solo pensaba en cumplir las pautas que me dieron al 200%. Tengo que tomar betabloqueantes diariamente. Debo evitar las situaciones de nervios y ansiedad. Necesito dormir y descansar bien. Y lo máximo que puedo hacer es andar.

-Tendrá que someterse a más pruebas.

-Sí. Tengo una dilatación ventricular, pero no han podido darme un diagnóstico cerrado. A finales de este mes me realizarán una intervención quirúrgica similar a la de hace dos años, una ablación. Ahí podrán ver más cosas.

-¿Echa de menos la rutina de los entrenamientos?

-Uff... Mucho, mucho. A ver cómo me acostumbro...

-¿Cómo va a reorientar su vida?

-Tengo en la cabeza muchas cosas. Pero esos planes me crean dudas, inseguridades. Porque hasta ahora he estado centrada totalmente en el deporte. No he tenido ni una carrera, ni unos estudios, ni vida laboral. Y tengo ganas de experimentar esa otra vida. Estoy pensando en varias cosillas. Sí que me gustaría entrenar a triatletas de forma individual, por ejemplo. Me gustaría seguir vinculada con el deporte. Necesito que pase un poco más de tiempo para reflexionar sobre mi futuro. Aunque tengo la esperanza de volver al triatlón.

-¿Se lo plantea en serio?

-Yo mantengo una pequeña esperanza, aunque mi familia me quiere matar cuando digo esto. Pienso que, después de las pruebas, los médicos igual me dicen: «Tu corazón está mejor, más adelante puedes volver». Tengo esperanza siempre que me lo digan los médicos. Si existe el mínimo riesgo, obviamente no regresaré al deporte. A lo mejor, aunque pueda regresar dentro de dos años, igual ya he encarrilado mi vida por otro sitio y ni siquiera se me pasa por la cabeza retomar esa rutina tan dura. Aunque era lo que me gustaba. Mi sueño era volver a unos Juegos y mejorar el decimotercer puesto de Atenas.

-Entonces, empieza a pasársele el susto.

-No. Durante los 45 minutos de crisis solo pensaba: «Aquí se va mi vida». Luego me desperté. Abrí los ojos y, hablando mal, me dije: «A tomar por culo el deporte. Nunca más. Nunca más me pondré unas zapatillas». Eso fue en aquel instante. Ahora no pienso lo mismo. No me encuentro mal, no sé... También pienso que, si algún día hago deporte, aunque sea como simple afición , al principio me va a costar mucho. Estaré muy pendiente de cómo reacciona mi corazón con el ejercicio. En fin... Ya me dicen que me van a guardar las zapatillas bajo llave, pero yo soy capaz de irme descalza...