«Es una de las decisiones más importantes del club. Allí se ubicará el museo, cafeterías y locales destinados al Deportivo del siglo XXI». Así anunciaba Lendoiro la compra de la concesión del Playa Club el 27 de agosto de 1999. Unos derechos de explotación a cambio de 2,4 millones de euros, que recibió Cuíña, constructora que se había hecho con la concesión que inicialmente era de Nonito Pereira e Hijos S.?L.
Un negocio a cuyo frente situó a su hijo Héctor, quien hasta entonces trabajaba junto a su amigo y ahora socio José Luis Díaz en la discoteca Models. Con él nacieron la revista +coruña , el 981 Festival, la división de catering y la de azafatas.
En la actualidad, los dos fundadores de Adhesión Mercantil Coruñesa siguen trabajando en el Playa. En mayo José Luis Díaz realizaba declaraciones en un periódico como director del restaurante del Playa Club.
Por su parte, el hijo de Lendoiro tiene correo electrónico del Playa y se presenta como «director de promoción y ventas» del complejo hostelero, con sede en los bajos de Riazor.
Además, en el complejo hostelero siguen remitiendo a él para tratar cualquier cuestión relacionada con asuntos musicales de la discoteca. Eso sí, desvían las llamadas a su despacho del centro de A Coruña, en el que está su empresa privada.
El que también sigue trabajando en el Deportivo es el hijo mayor del presidente, Augusto, que todavía figura como director comercial y administrador de RCD , la revista del club. Su esposa, Cristina Barreiros, escribe en el periódico de Lendoiro, en la revista del club y también en la que dirige Héctor César. Lendoiro siempre se negó a informar a los accionistas de los sueldos de sus hijos.
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