Las limitaciones condenan al Celta a un nuevo revés en el acto inaugural

X.R. Castro

VIGO

Tras un primer tiempo soporífero, la sentencia del Numancia llegó cuando mejor jugaban los vigueses

11 may 2011 . Actualizado a las 23:38 h.

Tercer año consecutivo en Segunda y tercera derrota en el estreno. El Celta volvió a comenzar con mal pie merced a un fallo defensivo de Ortega que destapó la caja de los truenos en un tostón de partido. Con el marcador en contra los vigueses, muy mermados en ataque, liderados por Trashorras reaccionaron y cuando tenían el partido a tiro claudicaron por una genialidad de Dimas. Mal presagio tras un verano que había devuelto en parte la ilusión al celtismo.

El primer tiempo solo invitó a desertar. Apenas hubo fútbol, el Celta fue incapaz de llegar en un par de ocasiones a la portería rival y el Numancia, igual de errático y sin hacer nada, desprendía cierto halo de superioridad.

La apuesta por el tridente de casa aportó a los vigueses voluntad, pero nada más. Un par de destellos de Joselu y un centro de Abalo, pero el único peligro aparente -el real no existió- llegó en un par de balones colgados con Ortega y Michu como rematadores.

El Celta quiso llevar el peso del partido, pero no pudo. Poco a poco cedió la posesión del balón, presionó casi en campo propio y enseguida se dio cuenta que el contragolpe era su principal esperanza. Lo de fútbol combinativo y profundo tenía que esperar por una mejor ocasión. Hasta Eusebio buscó imposibles llevando a Trashorras a la banda izquierda y colocando a Toni como segundo punta. Tampoco resultó.

El tostón de partido se transformó de un modo radical en el arranque del segundo tiempo cuando Ortega -seguro hasta ese instante- cometió un fallo garrafal y le puso el gol en bandeja a Íñigo Vélez después de un robo de Barkero.

Fue un agujero con el que no contaba Eusebio justo cuando acaba de tapar el que padecía en el flanco izquierdo haciendo debutar con 18 años a Hugo Mallo y dando entrada también a Botelho por un Toni al que le pudo el partido. El pucelano también demostró cintura táctica al cambiar el sistema para jugar un 4-3-2-1.

Pero el Celta, que estaba en la lona, reaccionó con un zapatazo de alta escuela de Trashorras -que encontró su sitio en la meda punta- , que empató con un zurdazo desde la frontal que se comió Eduardo.

El tanto le dio alas al equipo y al público. Poco después pudo marcar Michu en otro disparo desde la frontal. El golpeo sirvió para asustar todavía más al Numancia que comenzó a recular.

Durante 20 minutos el Celta lo intentó por todos los medios, pero cuando el Numancia salió fue para hacer pleno. Dimas, en una jugada primorosa fabricó el solo el 1-2 y dejó a los vigueses atados de pies y manos.

Con poco más de diez minutos de margen el Celta se quedó sin recurso. Tuvo el balón, pero con nula profundidad. La ocasión más clara pudo encumbrar a Joselu antes de viajar con la sub 21, pero después de un excelente control erró en el golpeo que hubiese significado el empate, un botín que a punto estuvo de entregar el lateral Flaño en una defectuosa cesión.

La fortuna no tapó las limitaciones del conjunto vigués. Demasiadas bajas y ausencias para comenzar con buen pie. Otro año que toca remar contra corriente.